lunes, 21 de noviembre de 2011

Mini-cuento (por Mazzu Stardust)

EL PRIMOGÉNITO

Dios me habló, lo juro, y me dijo que había enviado a su hijo único a hablar conmigo. Yo le respondí que no lo había visto. Él exclamó “¡¿Cómo que no?!”, y le pregunté qué aspecto tenía. “Lo hice a mi imagen y semejanza, así que salió a mi” me dijo, acto seguido materializó una fotografía de su retoño:


“Eh, tengo malas noticias…” dije yo.



Febrero de 2021

'Prometeo Ascendiendo' (Fragmento - Robert Anton Wilson - 1983)




William James, padre de la psicología americana, nos cuenta de la reunión con una anciana, que le dijo que la Tierra estaba ubicada en la espalda de una tortuga enorme.



―Pero, mi querida señora, le preguntó el profesor James, lo más cortésmente posible, ―¿qué es lo que sostiene a esta tortuga?

-Ah -dijo-, ―eso es fácil. Se sostiene en la espalda de otra tortuga.

―Ah, ya veo, dijo el profesor James, todavía siendo cortés. ―Pero sería usted tan amable de decirme ¿qué es lo que sostiene a la segunda tortuga?

―No sirve de nada, Profesor, dijo la anciana, al darse cuenta que estaba tratando de llevarla a una trampa lógica. ―¡Son tortugas, tortugas, tortugas, todo el tiempo!



No se apresuren a reírse de esta viejecita. Todas las mentes humanas funcionan en principios fundamentalmente similares. El universo de la anciana era un poco más raro que el de la mayoría, pero fue construido sobre los mismos principios mentales, iguales a otros universos en los que la gente ha creído. Como el Dr. Leonard Orr ha señalado, la mente humana se comporta como si estuviera dividida en dos partes, el Pensador y el Demostrador.



El Pensador puede pensar virtualmente en casi cualquier cosa. La historia demuestra que se puede pensar en la tierra está suspendida sobre las espaldas de infinitas tortugas o que la Tierra es hueca, o que la Tierra está flotando en el espacio (millones de personas creen en esto, entre ellos el autor de este artículo), la religión comparada y la filosofía muestran que el Pensador puede considerarse a sí mismo como mortal, como inmortal, como mortal e inmortal a la vez (el modelo de la reencarnación) o incluso como inexistente (budismo). Se puede pensar a sí mismo viviendo en un universo cristiano, un universo marxista, un universo científico-relativista, o un universo nazi, entre muchas posibilidades.



Como psiquiatras y psicólogos han observado frecuentemente (para disgusto de sus colegas médicos), el Pensador se puede pensar a sí mismo enfermo, e incluso se puede pensar sano de nuevo. El Demostrador es un mecanismo mucho más simple. Funciona con una única ley: Lo que piensa el Pensador, el Demostrador lo comprueba. Para citar un ejemplo notorio que desencadenó horrores increíbles al principio de este siglo, si el Pensador considera que todos los Judíos son ricos, el Demostrador se lo demostrará. Se encuentra evidencia de que el judío más mísero del gueto más destartalado está escondiendo su dinero en alguna parte. Del mismo modo, las feministas son capaces de creer que todos los hombres, incluidos los desgraciados muertos de hambre que viven y duermen en las calles, están explotando a todas las mujeres, incluyendo a la Reina de Inglaterra. Si el Pensador piensa que el sol se mueve alrededor de la tierra, el Demostrador organizará todas las percepciones para adaptarse a ese pensamiento, y si el Pensador cambia de opinión y decide que la tierra se mueve alrededor del sol, el Demostrador reorganizará la evidencia. Si el Pensador piensa que el ―agua bendita de Lourdes curará su lumbago, el Demostrador orquestará con habilidad todas las señales de las glándulas, los músculos, órganos, etc., hasta que se hayan reorganizado en un buen estado de salud de nuevo.



Por supuesto, es bastante fácil ver que las mentes de otras personas operan de esta manera, pero es comparativamente mucho más difícil tomar conciencia de que la propia mente está trabajando así.


Se cree, por ejemplo, que algunos hombres son más ―objetivos que otros.


Los hombres de negocios supuestamente son duros, pragmáticos y ―objetivos en este sentido. Un breve examen de aquellas políticas impulsivas e idiotas de la mayoría de los hombres de negocios nos requerirá rápidamente corregir esa impresión. Los científicos, sin embargo, todavía creen ser objetivos.


Ningún estudio de las vidas de los grandes científicos confirma esto. Eran tan apasionados, y por lo tanto, fueron tan perjudicados como cualquier conjunto de grandes pintores o músicos. No fue sólo la Iglesia, sino también los astrónomos de la época los que condenaron a Galileo. La mayoría de los físicos rechazó la Teoría Especial de la Relatividad de Einstein en 1905. El mismo Einstein no aceptaría nada de la teoría cuántica a partir de 1920, sin importar cuántos experimentos lo apoyen. La dedicación de Edison a los generadores eléctricos de corriente directa (CD) le llevó a insistir en que los generadores de corriente alterna (CA) eran inseguros, años después de la seguridad de éstos se había comprobado. La testarudez de Edison sobre este asunto fue en parte el resultado de sus celos contra Nikola Tesla, inventor de los generadores de corriente alterna. Tesla, por su parte, rechazó el Premio Nobel cuando se le ofreció a él y a Edison conjuntamente, porque se negó a aparecer en la misma plataforma con Edison. Estos dos genios sólo eran capaces de ―objetividad y ciencia en ciertas condiciones limitadas de laboratorio. Si usted piensa que tiene un nivel más alto de ―cociente de objetividad que cualquiera de ellos, ¿por qué no ha sido nominado para un premio Nobel? La ciencia logra, o se aproxima a la objetividad, no porque el científico individual sea inmune a las leyes psicológicas que rigen al resto de nosotros, sino porque el método científico -una creación grupal- con el tiempo reemplaza prejuicios individuales, a largo plazo. Tomando un ejemplo de la década de 1960, hubo un momento en que tres grupos de investigación habían ―demostrado que el LSD provoca daños a los cromosomas, mientras que otros tres grupos habían ―demostrado que el LSD no tiene ningún efecto en los cromosomas. En cada caso, el Demostrador había demostrado lo que el Pensador pensó. En este momento hay en la física siete experimentos que confirman un concepto muy controversial, conocido como Teorema de Bell, y dos experimentos que refutan el teorema de Bell. En el área de la percepción extra-sensorial, los resultados son uniformes después de más de un siglo: todos los que se disponen a probar que la percepción extra-sensorial existe lo logran, y también tienen éxito los que tratan de demostrar que la percepción extra-sensorial no existe. (Si el lector es un científico, no se alarme. Esto se refiere no a usted, pero sí a los tontos ignorantes en el campo opuesto que se niegan a reconocer que su teoría es la única razonable. Por supuesto).


La ―Verdad‖ o la verdad relativa surgen sólo después de décadas de experimentos por miles de grupos en todo el mundo. A la larga, nos acercaremos más y más a la ―verdad objetiva‖ durante los siglos. En el corto plazo, la ley Orr siempre sostiene: Cualquier cosa que el Pensador piense, el Demostrador lo comprobará. Y si el Pensador piensa apasionadamente, el Demostrador comprobará el pensamiento de manera concluyente que nunca le hablarás a una persona fuera de tal creencia, incluso si es algo tan extraño como la noción de que un vertebrado gaseoso de talla astronómica (―Dios‖), pasará toda la eternidad torturando a la gente que no cree en su religión.


La Guerra de la Información (Hakim Bey - Fragmento)



Desde el siglo 19 las siempre mutantes "ciencias sociales" han desenterrado una vasta horda de información sobre todo, desde chamanismo hasta semiótica. Cada "descubrimiento" retroalimenta la "ciencia social" y la cambia. Vagamos. Buscamos hechos poéticos, datos que intensifiquen y cambien nuestra experiencia de lo real. Inventamos "ciencias" híbridas como herramientas para este proceso: etnofarmacología, etnohistoria, estudios cognitivos, historia de las ideas, antropología subjetiva (poética antropológica o etnopoética), "epistemología dadá", etc. Miramos todo este conocimiento no como "bueno" en sí mismo, sino valioso en la medida que nos ayude a construir o aprehender nuestra felicidad. En este sentido sí sabemos de la "información como riqueza"; sin embargo seguimos deseando la riqueza en si, y no sólo su representación abstracta como información.
Simultáneamente también sabemos de la "información como guerra;" no obstante, no hemos decidido adoptar la ignorancia sólo porque los "hechos" pueden usarse como un gas venenoso. La ignorancia ni siquiera es una buena defensa, y mucho menos un arma útil en esta guerra.
Tratamos ni de hacer un fetiche de ni demonizar la "información". En cambio, tratamos de establecer una serie de valores según los cuales la información se pueda medir y valorar. Nuestro estándar en el proceso sólo puede ser el cuerpo. Según algunos místicos, el espíritu y el cuerpo son "uno". Ciertamente el espíritu ha perdido su solidez ontológica (desde Nietzsche, al menos), mientras que el derecho del cuerpo sobre la "realidad" ha sido socavado por la ciencia moderna hasta el punto de desaparecer en una nube de "energía pura". Entonces ¿porqué no asumir que el espíritu y el cuerpo son uno sólo, después de todo, y que son los aspectos gemelos (o díades) del mismo implícito e inexpresable real? No hay cuerpo sin espíritu, no hay espíritu sin cuerpo. Los Dualistas Gnósticos están equivocados, y también los vulgares "materialistas dialécticos". El cuerpo y el espíritu juntos hacen vida. Si algún polo falta, el resultado es la muerte. Obviamente estoy evitando cualquier definición estricta del cuerpo y espíritu. Hablo de experiencias "empíricas" diarias. Experimentamos el "espíritu" cuando soñamos o creamos; experimentamos el "cuerpo" cuando comemos y cagamos (o a lo mejor al revés); sentimos los dos al mismo tiempo cuando hacemos el amor. No estoy proponiendo categorías metafísicas aquí. Aún estamos derivando y estos son puntos ad-hoc de referencia, nada más. No necesitamos ser místicos para proponer esta versión de "una realidad". Sólo es necesario señalar que ninguna otra realidad ha aparecido aún dentro del contexto de nuestra experiencia conocida. Para todo propósito practico, el "mundo" es "uno". Sin embargo, históricamente la mitad "cuerpo" de esta unidad siempre ha recibido los insultos, la mala prensa, la condena espiritual y la persecución económica de la mitad "espíritu". Los representantes auto-designados del espíritu han recibido la mayoría de los créditos en la historia conocida, dejándole al cuerpo sólo una prehistoria de desaparición primitiva, y algunos espasmos de futilidad insurrecta fallida.
El espíritu ha dominado - en consecuencia apenas sabemos hablar el lenguaje del cuerpo. Cuando usamos la palabra "información", la materializamos porque siempre hemos materializado las abstracciones - desde que Dios se nos apareció como un arbusto en llamas. (Información como la descorporización catastrófica de la materia "bruta"). Nos gustaría proponer ahora la identificación del yo con el cuerpo. No estamos negando que el "cuerpo también es espíritu", pero deseamos restaurar en algo el balance de la ecuación histórica. Consideramos a todo el odio del cuerpo y difamación de mundo como nuestro "mal". Insistimos en el revival (y mutación) de valores "paganos" en cuanto a la relación cuerpo- espíritu. No sentimos gran entusiasmo por la "economía de la información", porque la vemos como una nueva máscara para el odio del cuerpo. No podemos realmente creer en la "guerra de la información”, porque hipostatiza (objetiva) la información pero la etiqueta de "maligna".
En este sentido, la "información" parecería ser neutra. Pero desconfiamos también de esta tercera posición, por ser una salida tibia y un fracaso como visión teórica. Cada "hecho" adquiere distintos significados a medida que lo pasamos por nuestro prisma dialéctico y estudiamos sus brillos y sombras. El "hecho" nunca está inerte o "neutro", pero puede ser tanto "bueno" como "malo" (o más allá de ellos) en un sinnúmero de variaciones y combinaciones. Somos nosotros, finalmente, los artistas de este discurso inmensurable. Creamos valores. Lo hacemos porque estamos vivos. La información es un desorden tan grande como el mundo material que refleja y transforma. Abrazamos la confusión, toda ella. Todo es vida. Pero dentro del vasto caos de lo vivo, cierta información y ciertas cosas materiales empiezan a conglutinarse en una poética o una forma-de-saber o una forma-de-actuar. Se pueden sacar ciertas "conclusiones", siempre que no las colmemos de elogios y las situemos sobre altares. Ni "información" o siquiera un sólo "hecho" constituyen algo en sí mismos. La sola palabra "información" implica una ideología, o más bien un paradigma, enraizado en el miedo inconciente al "silencio" de la materia y del universo. "Información" es un substituto de la certeza, un fetiche restante de la dogmática, un súper-sitio, un espectro. Los "hechos poéticos" no son asimilables a la doctrina de la "información". "Saber es ser libre" sólo es cierto cuando la libertad se entiende como una técnica psicocinética. La "información" es un caos; el conocimiento es el ordenamiento espontáneo de ese caos; libertad es surfear la ola de esa espontaneidad. Estas conclusiones tentativas constituyen el suelo cambiante y pantanoso de nuestra "teoría". El TAZ (zona temporal autónoma) quiere a toda la información y todo el placer corporal en una grande y compleja confusión de dulces datos y dulces fechas - hechos y fiestas - sabiduría y riqueza. Esta es nuestra economía - y nuestra guerra.
HAKIM BEY
Hakim Bey es más conocido por sus publicaciones en 'zines, recolectadas bajo el título de T.A.Z., The Temporary Autonomous Zone, disponible en "Nonlocal" publicación electrónica que antecedió a "Momentocrítico).
 Texto completo aquí.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Bizarro x Dan Piraro


"En catecismo te cuentan lo de las alas, pero no te dicen nada sobre las patas"
Möbius Dick!"
"A la luz de la tragedia del año pasado, les pedimos que NO arrojen sus cascos al aire al cierre de esta ceremonia"


Algunas viñetas del fantástico sitio de Dan Piraro "Bizarro Blog!"


viernes, 18 de noviembre de 2011

Diamond Dogs

Cuento II

TRES VIGILADORES



De Guillermo A. Mazzucchelli 18/05/08



Tres vigiladores fumaban un porro. La noche de sábado era ideal porque no quedaba nadie en el depósito y además hacía calor, así podían fumar afuera para no impregnar la garita con el olor de la  marihuana. El eco de la voz resonaba en los galpones de la inmensa distribuidora en la que hacían guardia. El que hablaba era  Mariano.



-          ¡No sabés boludo!…- tenía el rostro rojo de tanto reírse-… ¡Te lo perdiste a éste! - lo señaló a Gabriel, que también estaba colorado, pero de vergüenza - ¡El cagazo que tenía! -



No pudo reprimir la carcajada, se agarró el estómago y se apoyó en la pared del “sucucho” para no caerse,  pasándole el faso a Gonzalo.



-          ¡Dale, dale, contá! - Gonzalo ya había escuchado la historia; se la habían relatado los compañeros del turno anterior, pero quería oírla en boca de sus protagonistas. -El viejo me contó algo ¡y también se cagaba de risa! -



Gonzalo era el “nuevo”, aunque ya había entablado amistad con Mariano y Gabriel, descubriendo que ambos eran del palo.



-          Che loco, no fue para tanto - Dijo Gabriel - ¡Ya te voy a agarrar desprevenido yo a vos! - remató, haciéndole a Mariano el gesto de “te voy a dar”.



Gabriel, de movimientos rápidos y nerviosos, era el gracioso del grupo. No era algo buscado o forzado. Era un humorista natural. Con sólo una mueca lograba que todos se desternillen. Contaba anécdotas hilarantes, como la que ahora continuaba narrando Mariano.



-          Bueno, resulta que esa noche nos tocó a Gabriel y a mí con el viejo. El viejo, obviamente, no mueve el culo de la garita, así que nosotros salimos a hacer las rondas y aprovechamos para fumarnos un caño…

-          ¡Un faso riquísimo! ¡Quedamos re-locos de toque! - Acotó Gabriel.

-          …Bueh, la cosa es que el viejo me llama por el handy preguntándome por unos papeles. Yo lo dejo solo a éste, haciendo la ronda y me voy pa’ la garita. El jovie estaba ordenando las carpetas y no sé que huevada me preguntó. En eso, veo que en la mesita había cuatro petardos. Le digo “Che viejo, ¿y estos cuetes?” “¡Ah!, esos sobraron de la navidad pasada, ¿Te acordás?” - Mariano imitaba la voz medio gangosa del “viejo” a la perfección - Porque el viejo Vicente es el loco de los cuetes, ¡En esas fiestas casi voló todo a la mierda!

-          Che, ¿Y de éstos cuetes no lo hicieron probar? - Preguntó Gonzalo, mientras le pasaba el porro a Gabriel.

-          ¡Noooo! ¡Te imaginás al viejo fumado!

-          “¡Uyyy, ‘toy re-loco!” - Dijo Mariano remedando a Vicente y los tres se carcajearon.



Gabriel, después de unas caladitas rápidas, le pasó la vela a Mariano, quien luego de reponerse retomó el relato.



-          Le digo al viejo “¿Me das los petardos? ¡Se me ocurrió una maldad!” El “Vichente”, picarón me dice “¡Uyyy ya me imagino! Llevalos, pero tené cuidado… ¡Qué hijo de puta!”. Me llevo los petardos y lo llamo por el handy al Gaby, que todavía estaba haciendo la ronda. - Hizo una pausa para pegar una pitada profunda, tosió y siguió con voz estrangulada - “Che Gaby, ¿Por donde andás?” “Estoy en la playa de camiones” me dice éste.- Aclaró la voz - Llego a la playa, medio escondido entre los árboles y lo veo de espaldas, allá en la parte oscura, enfocando la linterna para las vías, atrás del alambrado…

-          Justo venía el tren - Aclaró Gabriel

-          Si, yo aproveché el ruido del tren, me acerqué a tres metros, prendí los cuetes, los dejé ahí y me tiré entre los árboles…

-          Nooo, ¡Qué jodido! - Dijo Gonzalo riéndose e imaginando la situación: Solo, en el medio del descampado, a oscuras y de repente ¡Paf! ¡Paf! ¡Paf! ¡Paf!

-          ¡Boludo! - Exclamó Gabriel - ¡Yo, re-loco y escucho los cuetazos! ¡Casi me cago! ¡Creí que me disparaban desde el tren! Pensé: “Al maquinista se le salió la cadena, peló una escopeta ¡y me está cagando a corchazos!”



En ese momento los tres casi se mueren de risa. Mariano le pasó el porro a Gonzalo



-          No, pará, pará…- Mariano estaba medio ahogado de tanto reírse - Lo mejor es que me asomo, para ver la reacción del Gaby…¡¡¡Y ya no estaba más!!! ¡El chabón cortó como en los dibujitos, dejó una nubecita nomás!!! - Más carcajadas - Por ahí, escucho que me llama por el handy, estaba tan cagado que no se le entendía nada salvo “garita dos”. Voy a la garita dos y me lo encuentro, escuchá: Debajo de la mesa con el handy, llamando desesperado: “¡Atención puesto uno! ¡Nos atacan!!!!” ¡Casi me meo encima!!!



Los tres estallaron en risotadas. Literalmente lloraban de risa.



-          ¡Que película que te comiste Gaby!!! ¡Ja, ja, ja!



De repente se les heló la sangre. En medio del jolgorio no se percataron que una persona se había acercado hasta ellos y los saludaba.



-          ¿Qué tal? ¿Están de ronda de chistes los muchachos?



Los tres dieron un respingo involuntario. Gonzalo, quien tenía la tuca en ese momento, la descartó de inmediato, arrojándola detrás de la garita. Miraron al hombre, atónitos.



-          ¿Qué pasa che? ¡Parece que hubieran visto un fantasma!!!

-          ¡Ah! ¡Qué hacés, chabón! - Gabriel fue el primero en reconocerlo. Era el camionero de transportes Pache, que se había quedado a dormir en su camión con permiso del jefe de depósito, porque no habían hecho a tiempo para descargar su vehículo.

-          Ahí andamos, no me podía dormir, así que me voy a ir hasta el centro a dar unas vueltas, a ver que pasa. Ustedes, que son de acá, ¿Qué se puede hacer hoy a la noche?



A los guardias les volvió el alma al cuerpo. Igualmente estaban un tanto nerviosos. Gonzalo percibió olor a marihuana en el aire, así que encendió un cigarrillo para disimular.



-          ¡Podés ir al Bingo, chabón! - Respondió Gabriel

-          ¡Ah! ¡Esa es buena! - dijo el camionero entusiasmado. Miró la hora en su celular. - ¿Pasa el colectivo a esta hora?

-          Si, mirá, vení que te digo donde lo tenés que tomar.



Mientras Gabriel acompañaba al hombre hasta el portón para señalarle la parada, Gonzalo y Mariano se miraron y se carcajearon nuevamente.



-          ¡Que flash!!! ¡Casi nos engancha el loco!

-          ¡Che boludo! ¡¿Qué hiciste con la tuca?!

-          ¡Uh! ¡La tuca! La tiré allá atrás.



Se pusieron a buscar el porro con la linterna en el pasto detrás de la garita, en tanto Gabriel, quien ya había despachado al intruso, se les sumó tapándose la nariz y exclamando como si hablara por el handy:



-          ¡Atentos muchachos! ¡Se inicia operación porro! ¡Código verde!



Fue Gonzalo el que, victorioso, alzó la tuca iluminándola con la linterna.





-          ¡Acá ‘ta! - Prorrumpió - ¡No andaba muy lejos!

-          Che - festejó Gabriel - ¡¿Hacemos un carioca?!











Fin