domingo, 14 de junio de 2020

¿Frankenstein anti-Illuminati?


¿Frankenstein anti-Illuminati?

Por Mazzu





Un post de un contacto de facebook me recordó un fragmento de una entrada al blog de la Manzana Dorada de la lectura online de Illuminatus de Shea y Wilson donde analizábamos la idea anti-Illuminati posiblemente contenida en Frankenstein de Mary Shelley:

En varias partes de Illuminatus los autores hacen referencia a Frankenstein, la novela de Mary Wollstonecraft Shelley. Específicamente, en la página 221, leemos

La noche del 2 de Febrero de 1776 era oscura y ventosa en Ingolstadt; en efecto, el estudio de Adam Weishaupt parecía el escenario de una película de Frankenstein, con sus ventanas traqueteando, las velas parpadeando, y las sombras aterrorizantes que el viejo Adam proyectaba mientras iba y venía con su peculiar paso tambaleante.

Si bien Shea y Wilson refieren a la película y no a la novela, comparemos la ambientación de esa escena de Illuminatus con la escena del comienzo del capítulo IV de Frankenstein, cuando el Dr. Víctor finalmente logra dar vida a su criatura:

Una desapacible noche de noviembre contemplé el final de mis esfuerzos. Con una ansiedad rayana en la agonía, coloqué a mi alrededor los instrumentos que me iban a permitir infundir un hálito de vida a la cosa inerte que yacía a mis pies. Era ya la una de la madrugada; la lluvia golpeaba las ventanas sombríamente, y la vela casi se había consumido, cuando, a la mortecina luz de la llama, vi cómo la criatura abría sus ojos amarillentos y apagados. Respiró profundamente y un movimiento convulsivo sacudió su cuerpo.

Ahora bien, las similitudes entre Weishaupt y Frankenstein no culminan ahí: Víctor Frankenstein en la novela de Mary Shelley había estudiado en la Universidad de Ingolstadt, el mismo instituto donde Adam Weishaupt, fundador de la Orden de los Illuminati, había dado clases. Pero esta locación particular tal vez no fue fruto de la simple coincidencia: al parecer, Mary Shelley había utilizado esa localidad como un símbolo.

Hay muchas y muy variadas interpretaciones de Frankenstein, pero una que llamó mi atención en particular fue la ofrecida por Vic Sage, profesor de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra:

La criatura de Frankenstein se ha interpretado como un símbolo del pensamiento revolucionario que recorría Europa en la década de 1790, pero que se había esfumado en gran medida para el tiempo en que Shelley escribió la novela.

Algunos críticos sostienen que el hecho de que la criatura no logre prosperar y el caos que desata son evidencia de que Mary Shelley estaba en contra de las revoluciones – a diferencia de sus padres radicales y de su esposo – y de que apoyaba el orden tradicional.

Sin embargo, mediante la aplicación de los valores modernos de la narrativa, es evidente que las fallas se encuentran en el hombre, el creador, y no la criatura

Al parecer, Víctor Frankenstein personificaba una caricatura de su esposo, Percy Shelley, como podemos leer en Mary Shelley: Her Life, Her Fiction, Her Monsters de Anne Kostelanetz Mellor:

Al colocar a Víctor Frankenstein en la Universidad de Ingolstadt, Mary Shelley marcó aún más su asociación con las políticas radicales defendidas por Percy Shelley en Queen Mab (1813). Ingolstadt era famosa por haber sido el hogar de los Illuminati, una sociedad secreta revolucionaria fundada en 1776 por el Profesor de Derecho Adam Weishaupt, que abogó por la perfección de la humanidad a través de la destrucción de las instituciones religiosas y políticas establecidas. Percy Shelley había apoyado con entusiasmo los objetivos de Weishaupt (...) de liberar a todos los hombres de la esclavitud impuesta por “la sociedad, los gobiernos, las ciencias y la religión falsa”. (...) Ella percibía en Percy una arrogancia intelectual o creencia en la importancia suprema de abstracciones mentales que lo llevaron a ser insensible a los sentimientos de los que no comparten sus ideas y entusiasmo.

Con esto en mente, se puede ver a Víctor Frankenstein también como una caricatura crítica de Percey Shelley y del propio Adam Weishaupt, un ‘Moderno Prometeo’ que intenta regalar la libertad a su criatura (las masas oprimidas por “las instituciones religiosas y políticas establecidas”) y que su propio engendro se rebela contra su creador, desatando el caos en una situación que se escapa de sus manos. Una crítica conservadora a las ideas revolucionarias del Iluminismo, o – como dirían Robert Shea y Robert Anton Wilson con el lenguaje de la Trilogía Illuminatus – una diatriba neófoba contra la neofilia del Zeitgeist de la segunda mitad del siglo XVIII.

¿Shea y RAW eran conscientes de todo esto al identificar a Weishaupt con Frankenstein?

¿Fue Mary Shelley una de las primeras escritoras anti-Illuminati?






Ilustraciones de Bernie Wrightson

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