martes, 5 de diciembre de 2023

Los Objetos Ideales en la Historia, por Ioan Coulianu

 

Los Objetos Ideales en la Historia

Por Ioan Coulianu, fragmento del libro The Tree of Gnosis




La consecuencia más extraordinaria del continuo espacio-tiempo de Einstein para el historiador de las ideas es la existencia de “objetos ideales” que sólo se vuelven comprensibles cuando se los reconoce como tales en su propia dimensión. Esto puede parecer incluso más incomprensible que el universo de Einstein. Para hacerlo comprensible volvamos a Planilandia y supongamos que el territorio llano es la superficie de la sopa en un plato. Supongamos que los círculos de aceite en esa superficie son los habitantes inteligentes de Planilandia. Evidentemente, al ser bidimensionales sólo pueden moverse en dos direcciones: izquierda-derecha y adelante-atrás. La dirección arriba-abajo carece de significado para ellos, como lo sería para nosotros una nueva dirección, hacia una cuarta dimensión desconocida (el matemático Rudy Rucker llama a esa dirección ana-kata). Lo que ven unos de otros es una línea, cualquier línea. el espacio (como una casa o un banco) está cerrado para ellos únicamente por una línea. Sin embargo, viéndolos desde una tercera dirección del espacio, podemos ver directamente sus entrañas, el interior de sus casas, y fácilmente podríamos robar en la caja fuerte de su banco mejor custodiado. (Por extraño que parezca, un ser en una hipotética cuarta dimensión del espacio disfrutaría igualmente de estas ventajas en relación con nosotros).


Supongamos ahora que perturbo todo este mundo plano empezando a comer la sopa con una cuchara. ¿Cómo experimentaría un sopalandés la cuchara? Él o ella se horrorizaría ante un fenómeno extraño. Primero aparecería una línea bastante corta, correspondiente a la punta de la cuchara, en Sopalandia, que aumentaría a medida que la cuchara llega al fondo del plato y volvería a disminuir cuando el mango atraviese la superficie. Entonces, de repente, se produciría un tremendo terremoto y parte del mundo sería absorbido por la nada. La perturbación continuaría por un tiempo, mientras la sopa gotea de la cuchara y cruza Sopalandia, luego la situación volvería a la normalidad.


Para el sopalandés, la cuchara no aparece como un objeto sólido y vertical, como nos parece a nosotros. Los sopalandeses sólo pueden experimentar la cuchara como una serie de fenómenos en el tiempo. No debería sorprender que las expectativas de vida sean bastante cortas en Sopalandia. Por lo tanto, se necesitarían millones o miles de millones de generaciones de sopalandeses para dar sentido al fenómeno de la cuchara. Y haría falta un genio de una profundidad poco común para hacer cálculos que mostrarían que la única manera de ponerlos juntos sería postular la existencia de una dimensión superior – la tercera –, en la que existen objetos de tipo desconocido. (Como posiblemente no puedan vernos, incluso el más inteligente de los sopalandeses probablemente crea que la tercera dimensión es sólo una ficción matemática que sirve sólo como un recurso heurístico.)


De manera similar, no logramos comprender qué fenómenos pueden existir en el espacio-tiempo (y qué significa realmente “historia”), especialmente cuando los objetos de nuestra investigación no son tangibles. ¡Muchos ni siquiera creen que sea posible una “historia de las “ideas” y mucho menos una historia que no sea una mera suma, sino algo que tenga que ver con el “espacio-tiempo”! Sin embargo, la novedad de los múltiples métodos que pertenecen al enfoque cognitivo fue mostrar que las ideas son sincrónicas. En otras palabras, las ideas forman sistemas que pueden concebirse como “objetos ideales”. Estos objetos ideales cruzan la superficie de la historia llamada tiempo como la cuchara cruza Sopalandia, es decir, en una secuencia aparentemente impredecible de acontecimientos temporales.




 

Breve análisis de la canción E.T.I. de Blue Öyster Cult

 Breve análisis de la canción E.T.I. de Blue Öyster Cult

Por Mazzu



En una encarnación previa que tuve en Facebook, hice un análisis de la letra de la canción E.T.I. (Extraterrestrial Intelligence) de los Blue Öyster Cult. Como FB cerró mi antiguo perfil, y como el público se renueva, decidí publicar algo parecido acá. Mi buen amigo Alejandro Agostinelli publicó una versión de este análisis en su blog Factor 302.4

 

E.T.I. es el cuarto tema del disco Agents of Fortune, de 1976. La canción, compuesta por Sandy Pearlman y Buck Dharma Roeser, en apariencia habla de un presunto avistamiento OVNI, o de un OVNI estrellado y un encuentro del protagonista con tres Hombres de Negro. Además, el tema está repleto de referencias a la ufología y a su folklore.




Letra

Come here…

I hear the music, daylight disc

Three men in black said, “Don't report this”

“Ascension,” and that's all they said

Sickness now, the hour's dread

 

All praise

He's found the awful truth

Balthazar

He's found the saucer news

 

Wait, let's move…

I'm in fairy rings and tower beds

“Don't report this,” three men said

Books by the blameless and by the dead

King in yellow, Queen in red

 

All praise

He's found the awful truth

Balthazar

He's found the saucer news

 

Dead leaves always give up motion

I no longer feel emotion

When prophecy fails, the fallin' notion

Don't report this, agents of fortune

 

All praise

He's found the awful truth

Balthazar

He's found the saucer news

 


Los Blue Öyster Cult en 1977



 

EXÉGESIS

 

La primera línea de la letra menciona un “daylight disk”, o disco diurno, es una referencia al sistema de clasificación de avistamiento de ovnis diseñado por J. Allen Hynek en The UFO Experience: A Scientific Inquiry (1972).

 

Los tres Hombres de Negro que le piden al hipotético protagonista que “no reporte esto”, son un clásico del folklore ufológico (difundido por autores como Gray Barker y John Keel), pero, sobre todo, es una referencia al título del libro de Albert K. Bender, autor en 1962 de Flying Saucers and the Three Men.






Ascencion” … ¿Abducción?

 

“Enfermedad (o nausea) ahora” (“Sickness now”) ¿el malestar y los síntomas de la exposición o la proximidad de un OVNI?

 

El estribillo lo veremos más adelante.

 

I’m in fairy rings and tower beds”, (“estoy en corros de hadas y camas de torres”), me parece una de las líneas más interesantes, y creo ver en ella una doble referencia alucinante: el corro de hadas refiere a la similitud entre las huellas de OVNIs con los círculos feéricos del folklore irlandés, escocés, galés y céltico en general, similitud señalada por Jacques Vallée en Pasaporte a Magonia (1969), y las camas en las torres a La Octava Torre (1975) de John Keel, para quien los zigurats o “torres” tenían camas para “conocer” a los “dioses”.




 

“Rey Amarillo, Reina Roja”, una clara referencia al Rey Amarillo (1895) de Robert W. Chambers –que tanto inspiró a H.P. Lovecraft– y a una Reina Roja, ¿será la Mujer Escarlata de Crowley? Es conocido el gusto por el ocultismo del productor Sandy Pearlman – escritor de la letra y virtual sexto miembro de B.Ö.C. –; además, el mago en la portada del álbum muestra cuatro arcanos mayores del tarot de Thoth del tío Aleister, más específicamente XIII La Muerte (recordemos que Agents of Fortune trae el gran hit Don’t Fear the Reaper), III La Emperatriz (¿la Reina Roja?), IV El Emperador (¿el Rey Amarillo?), y XIX El Sol (¿daylight disk?).

 



Dead leaves always give up motion” parece una referencia al movimiento de “hoja caída” o pendular que muestran algunos OVNIs, un término acuñado en la ufología clásica de los años 60s.

 



“Cuando las profecías fallan” (“when prophecy fails”) es un libro publicado en 1956 por tres psicólogos, Leon Festinger, Henry W. Riecken y Stanley Schacter, sobre una secta platillista que predicaba el fin del mundo (traducida recientemente al castellano por Reediciones Anómalas).

 

La línea más enigmática, creo, es la del estribillo – ahora sí – donde se dice que un tal Balthazar descubrió la “horrible verdad” en las “noticias de los platillos”, cosa que parecería referirse a lo de Roswell. Por ahí he leído que Balthazar se refiere a Dennis Balthaser, un investigador de OVNIs que escribió sobre el incidente de Roswell, pero la canción es de 1976, y Balthaser comenzó a escribir sobre OVNIs en la década de 1980. Además, lo de Roswell – si bien sucedió en 1947 – no se hizo notorio recién hasta fines de los 70s, ya que casi nadie recordaba el incidente hasta que los ufólogos Leonard Stringfield, William Moore y Stanton Friedman lo “reflotaron” en 1978. Así que es poco probable que se refiera a Roswell y a Balthaser y, por ende, no sé de qué Balthazar están hablando.

 

En resumen: además de ser un temazo de los Blue Öyster Cult, E.T.I. (Extraterrestrial Intelligence) rebalsa de referencias a temas que me fascinan y que – creo – interesa a algún potencial lector de este blog.


 





jueves, 12 de octubre de 2023

El Sistema de Control de Jacques Vallée

 

Fragmento del libro Dimensiones (1988) de Jacques Vallée



El sistema de control

 

Contacto o Control

Después de cuarenta años de perplejidad, tenemos muchos datos para documentar el impacto del fenómeno OVNI en nuestra sociedad. Sólo tenemos que mirar a nuestro alrededor y examinar el cambio que se está produciendo ahora mismo en las mitologías humanas. Basta observar hasta qué punto se ha puesto de moda el tema del contacto con vida extraterrestre. Es probable que hoy encontremos mención de ello en los argumentos de los científicos como en las declaraciones de los adivinos. En un extremo del espectro académico, nuestros radioastrónomos sugieren que deberíamos escuchar las estrellas para descifrar en el ruido galáctico el posible murmullo de sociedades recién nacidas o las sabias advertencias de culturas desaparecidas hace mucho tiempo. El astrónomo Carl Sagan, que durante mucho tiempo ha desacreditado los ovnis, publicó recientemente una novela llamada Contacto. En el otro extremo del espectro, Jeanne Dixon es citada por un tabloide (que la  llama "la mejor psíquica de los EE. UU.") profetizando un cambio inminente en nuestra comprensión de los ovnis, "y traerá un gran beneficio a la humanidad", dice. Según una entrevista con Dixon publicada en mayo de 1974, los OVNIs están pilotados por mujeres piloto y proceden de un planeta situado más allá de Júpiter pero aún no descubierto: "La gente de los OVNIs está interesada en nosotros, pero hasta ahora ha evitado ponerse en contacto con nosotros porque No  estamos mentalmente preparados".

Como sociedad, estamos desarrollando una gran sed de contacto con mentes superiores que proporcionen orientación a nuestro pobre, vapuleado y agitado planeta. Creo que podemos estar dispuestos a caer en una trampa, tal vez en un escollo amable y benévolo. Creo que cuando hablamos de avistamientos de ovnis como casos de visitas espaciales estamos viendo el fenómeno en el nivel equivocado. No estamos ante oleadas sucesivas de visitas desde el espacio. Estamos ante un sistema de control.

Los termostatos que regulan la temperatura de tu casa en verano e invierno son un ejemplo de sistema de control. En verano, un termostato permite que el aire se caliente hasta alcanzar un cierto límite y luego se activa el sistema de refrigeración. Pero en invierno, cuando la atmósfera exterior se vuelve fría y la temperatura desciende por debajo de otro límite, entra en juego un mecanismo diferente, la calefacción, que calienta la casa. Un observador ingenuo podría intentar explicar todo esto suponiendo que el calor es "bueno" y el frío es "malo". Él o ella tendría razón la mitad de las veces. Otro observador ingenuo de la escuela opuesta podría adoptar una visión contraria y decidir que lo cálido es "malo". Él o ella también tendría razón la mitad de las veces. Para comprender todo el fenómeno es necesario comprender el concepto de control y estar preparado para comprender que necesita dos principios opuestos para su función. Propongo que existe un sistema de control espiritual para la conciencia humana y que los fenómenos paranormales como los OVNIs son una de sus manifestaciones. No puedo decir si este control es natural y espontáneo; si es explicable en términos de genealogía, de psicología social o de fenómenos ordinarios - o si es de naturaleza artificial, bajo el poder de alguna voluntad sobrehumana. Puede estar enteramente determinado por leyes que aún no hemos descubierto. A esta idea me lleva el hecho de que, en cada caso del fenómeno OVNI que he podido estudiar en profundidad, he encontrado tantos elementos racionales como absurdos, tantos que podría llamar amistosos como hostiles. Esto es lo que me dice que estamos trabajando en el nivel equivocado. ¡Y también lo están todos los creyentes, y esto definitivamente incluye a los escépticos, porque creen con tanta fuerza que pueden explicar los hechos como el converso más entusiasta de la visión de las Amazonas Júpiterianas de la Sra. Dixon! Hay formas de acceder al nivel de referencia de cada sistema de control. Incluso un niño, si es lo suficientemente inteligente o atrevido, puede subirse a una silla, cambiar el dial de un termostato y provocar una respuesta. (La respuesta en cuestión podría ser una buena nalgada de su padre, por supuesto. El camino hacia el conocimiento superior posee tales escollos.) Debe ser posible acceder al control del fenómeno OVNI, olvidar los espíritus y las bromas y las afirmaciones de contacto extraterrestre y hacer algo de ciencia real. Pero será necesario un enfoque muy inteligente y muy atrevido.


Un cronograma de refuerzo

El psicólogo B. F. Skinner ha demostrado en qué condiciones un organismo, al reaccionar ante un fenómeno externo, aprende un nuevo comportamiento. También sabemos bajo qué condiciones este aprendizaje es irreversible. Estas condiciones son precisamente similares al patrón que el fenómeno OVNI ha seguido a lo largo de los años: actividad intensa seguida de períodos de calma en los que parece haber desaparecido por completo. ¿Está tratando de enseñarnos algo? Con cada nueva ola de avistamientos, el impacto social se vuelve mayor. Cada vez más personas están fascinadas con el espacio, con nuevas fronteras en la conciencia. Aparecen más libros y artículos, cambiando nuestra cultura hacia una nueva imagen del hombre.

Skinner lleva medio siglo trabajando para estudiar la conducta y el proceso de modificación de la misma. Sus experimentos, que suscitan acalorados debates, se han centrado en observaciones de ratas, palomas y otros animales colocados en situaciones de refuerzo. (Estoy en deuda con el Sr. Fred Beckman de la Universidad de Chicago y con el Profesor Douglas Price-Williams de UCLA por la sugerencia de que estas  investigaciones podrían tener relación con una discusión sobre las reacciones humanas a los OVNIs.)

El uso tecnológico de programas de refuerzo se está expandiendo rápidamente... Las técnicas que implican programas se han adaptado a una amplia gama de especies. Se han demostrado comportamientos sorprendentemente similares, particularmente bajo programas complejos, en organismos tan diversos como la paloma, el ratón, la rata, el perro, el gato y el mono. En el nivel humano, el análisis de cronogramas ha resultado útil en el estudio de la conducta psicótica y en el diseño de técnicas educativas para sujetos humanos normales... Otras aplicaciones al problema del control de la conducta humana, como en derecho y penología, la religión, la industria y el comercio ofrecen considerables promesas.

Lo anterior aparece en un volumen altamente técnico llamado Patterns of Reinforcement de Charles Ferster y B. F. Skinner que informa sobre investigaciones patrocinadas por la Oficina de Investigación Naval. Aunque el diseño de sus experimentos es complejo, los hallazgos de Ferster y Skinner se pueden resumir en unas pocas líneas. Se puede lograr una modificación drástica del comportamiento de un animal (incluido el hombre) reforzando selectivamente ciertas acciones, por ejemplo, dando comida a una paloma sólo cuando presiona una determinada palanca. Sin embargo, ciertas formas de reforzar la conducta conducen a un mejor aprendizaje que otras. Si el entrenamiento es demasiado uniforme y monótono, el sujeto puede detener su desarrollo o incluso volver a un estado anterior. El mejor programa de refuerzo es aquel que combina periodicidad con imprevisibilidad. El aprendizaje es entonces lento pero continuo. Conduce al más alto nivel de adaptación. Y es irreversible. Es interesante observar que el patrón de oleadas de OVNIs muestra la misma estructura que un programa de refuerzo.

 


Una columna en un periódico comentó sobre la aparente falta de realidad de todo el fenómeno OVNI:

"No nos ataca. No afecta nuestra vida diaria. No nos ayuda con nuestros muchos problemas. No nos ha aportado nada de valor. Puede que haya asustado a algunas personas aquí y allá, pero eso también lo hacen las tormentas eléctricas y los tornados. Todo esto, como cuestión social, no tiene ninguna importancia". El periodista que escribió esta columna tenía razón superficialmente, por supuesto. Pero olvidó otro hecho: la vida humana no se rige por la yuxtaposición de ejercicios de resolución de problemas. La vida humana está regida por la imaginación y el mito; estos obedecen a leyes estrictas y también se rigen por sistemas de control, aunque ciertamente no del tipo hardware. Si los OVNIs actúan a nivel mítico y espiritual, será casi imposible detectarlos mediante  métodos convencionales. Si la actividad OVNI opera de manera similar al refuerzo de Skinner, que es el menos susceptible de extinción, entonces el aprendizaje llevará tiempo pero nunca será olvidado. Y es posible que nunca  encontremos a nuestros profesores. ¿Cómo podemos verificar si tal condicionamiento está realmente funcionando? Deberíamos establecer firmemente los efectos primarios. Deberíamos seguir analizando huellas de aterrizaje, entrevistando a testigos y "abducidos", alimentando a las computadoras con detalles de avistamientos y escudriñar los cielos con cámaras y radiotelescopios. Pero esta actividad será completamente inútil si no se relaciona con una investigación del impacto secundario, el cambio en nuestra visión del mundo que produce el fenómeno. Un fenómeno que se niega a sí mismo, que aniquila la evidencia de sí mismo, no puede ser dominado mediante la ingeniería de la fuerza bruta. Si la lógica del fenómeno OVNI es metalógica, no sirve de nada reunirse por las noches alrededor de una cuchara doblada por un psíquico y esperar en la oscuridad mensajes cósmicos. Sin duda, más utensilios de cocina se volverán inútiles y, sin duda, habrá mensajes cósmicos. Pero cualquier expectativa de una sabiduría superior pronto se verá frustrada por su loca incoherencia o su calculada falacia. Si el fenómeno nos obliga a pasar por una curva de aprendizaje, entonces no tiene más remedio que engañarnos. Cuando Skinner diseña una máquina que alimenta a una rata sólo cuando se presiona la palanca derecha, esto es extremadamente engañoso para la rata. Pero si la rata no presiona la palanca correcta, siente mucha hambre. El hombre tiene hambre de conocimiento y poder, y si hay una inteligencia detrás de los OVNIs, debe haber tenido en cuenta este hecho. También tendemos a olvidar que tampoco tenemos otra opción: eventualmente debemos estudiar los OVNIs, y ese estudio, inevitablemente, contribuirá a su vez al refuerzo mismo.

Una civilización como la nuestra, orientada hacia lo que considera progreso técnico, no puede permitirse ignorar durante mucho tiempo la aparición en el cielo de objetos que desafían las leyes de su física y el rendimiento de sus aviones cohete. Dentro de algunos años, los países avanzados dedicarán a este problema, abiertamente o en secreto, sus mejores físicos, sus mejores especialistas en inteligencia, sus mejores informáticos. Como mencioné al principio de este libro, el proyecto de defensa de Star Wars hace que el estudio de los OVNIs sea una tarea de máxima prioridad. Pero nuestros científicos pueden ser impotentes para utilizar su experiencia, porque el fenómeno no encaja en ninguna de las categorías habituales. Los OVNIs no pueden analizarse mediante las técnicas de investigación habituales, si son el medio a través del cual se reorganizan los conceptos del hombre. Todo lo que podemos hacer es rastrear sus efectos en los humanos y esperar que eventualmente encontremos algún principio que explique su comportamiento.

¿Cuál es la variable que se controla en este sistema de control? Los termostatos controlan la temperatura, los giroscopios controlan la dirección en la que vuela un cohete. ¿Qué podría controlar un fenómeno paranormal? Sugiero que es la creencia humana la que está siendo controlada y condicionada.

Mito y civilización

Mi especulación es que existe un nivel de control de la sociedad que es un regulador del desarrollo humano, y que el fenómeno OVNI debería verse en este nivel. ¿Qué explicaría esto? Sin duda, eso explicaría por qué no hay contacto abierto. El contacto directo impediría un aprendizaje genuino. También explica algunas de las declaraciones de los ovoniautas ("debes creer en nosotros pero no demasiado"; "no hablarás sabiamente sobre esta noche"). Explica lo absurdo de muchos casos en los que las reacciones al fenómeno pueden haber sido evocadas en términos de conciencia no verbal más que en términos "lógicos". Esto explicaría por qué tantos testigos son incapaces de encontrar palabras para describir lo que han visto. Y explicaría los aspectos sexuales y genéticos, que refuerzan la señal codificándola con las emociones más poderosas de las que hombres y mujeres son capaces y con la violación de los tabúes humanos. A la misma idea llegaron de forma independiente dos escritores soviéticos de ciencia ficción, Boris y Arkady Strugatsky, en su encantadora novela Decididamente tal vez. Ante una serie de extrañas coincidencias y absurdas aberraciones comunicativas, un grupo de científicos teoriza que sin sospecharlo, hemos pisado los callos de alguna supercivilización y ésta ha decidido regular nuestro progreso como mejor le convenía.

Pero otro científico de la novela tiene una teoría diferente: Vecherovsky introdujo el concepto de universo homeostático: "el universo conserva su estructura", ese era su axioma fundamental.

Cuando hablo de un sistema de control espiritual no me refiero a que alguna supercivilización superior nos haya encerrado dentro de las limitaciones de una cárcel espacial, monitoreados de cerca por entidades que podríamos llamar ángeles o demonios. Lo que quiero decir es que la mitología gobierna en un nivel de nuestra realidad social sobre el cual las tendencias políticas e intelectuales normales no tienen poder real. En ese nivel, los plazos son largos y la evolución lenta. Los medios de comunicación, que están diseñados para ofrecer imágenes de ruido transitorio en fracciones de segundo (cuanto más ruidoso, mejor), pasan por alto esta señal por completo. Una sociedad con un lapso de atención de minutos (el intervalo entre dos pausas comerciales de televisión) no puede tener idea de los acontecimientos que comenzaron cuando mi abuelo aún no había nacido y que terminarán después de la muerte de mi nieto. Pero existen cambios a largo plazo. Dominan el destino de las civilizaciones. Los mitos definen el conjunto de cosas en las que pueden pensar los académicos, políticos y científicos. Son operados por símbolos, y el lenguaje que estos símbolos forman constituye un sistema completo. Este sistema es metalógico, pero no metafísico. No viola ninguna ley porque es la sustancia de la que están hechas las leyes. La teoría no explica cómo se hacen aparecer los OVNIs ante nosotros, aunque respalda una idea sobre ellos: que se construyen como naves físicas (un hecho que durante mucho tiempo ha parecido para mí innegable) y como dispositivos psíquicos cuyas propiedades exactas aún están por definirse. Como foco de fenómenos psíquicos, el OVNI evoca una profunda reacción emocional en el espectador, pero el desarrollo lógico de una investigación se ve impedido o excluido por las aparentes violaciones de la causalidad que lo rodean y por el clima sociológico que se crea. Los científicos pueden estar dispuestos a entrevistar a testigos que hayan visto una nave aterrizar, pero es posible que no deseen hablar con ellos. O un testigo puede ofrecer como "prueba" de su experiencia un par de panqueques que le dieron extraterrestres, o una recitación de mensajes sin sentido, o una historia de contacto sexual con un ser del espacio exterior. Se desaconseja la prosecución del estudio racional del caso. Los aspectos espeluznantes de muchas de estas historias hacen improbable su examen serio, y esto a su vez refuerza el papel de los rumores como folklore secreto, rico en nuevas imágenes.

 


La próxima forma de religión

A lo largo de veinticinco años de investigación de fenómenos paranormales se oyen muchas historias. En el pasado, solo publiqué aquellas historias que podía autentificar o que consideraba que cumplían con criterios básicos de confiabilidad. Más allá de estos casos, sin embargo, un cierto número de rumores constantes desempeñan un papel en el desarrollo del mito total. Se trata de historias de contacto entre humanos y supuestos visitantes que residen en la tierra. Algunas de las descripciones son extremadamente detalladas y cuentan con científicos como testigos. Se dice que algunos de los humanos asociados con los casos finalmente desaparecieron. Un espectro de experiencias va desde la abducción o el contacto hasta el encuentro cercano, la exposición de humanoides y, finalmente, los informes de extraterrestres entre nosotros. He pasado horas con Betty y Barney Hill y he tenido la oportunidad de discutir el caso de su abducción con el Dr. Simon. He hablado extensamente con otros abducidos como Travis Walton y Herb Schirmer. También me he familiarizado con las historias de personas que decían que tenían facultades paranormales y afirmaban que derivaban del contacto con OVNIs.

Lo que me interesa no es la probabilidad de tal contacto, sino el hecho de que ahora existe en cada país una subcultura basada en la idea de que la humanidad tiene un destino superior. Encontraremos personas en pueblos remotos de California que literalmente abandonaron la vida urbana (donde ocupaban puestos de responsabilidad y disfrutaban de buenos salarios) porque habían recibido mensajes del espacio instruyéndoles a hacerlo. Muchas de las personas a las que me refiero son de mediana edad, tienen familias y tienen empleos estables. Serían considerados personas perfectamente normales si no fuera porque sus vidas han cambiado gracias a lo que consideran auténticas comunicaciones extraterrestres. Ellos esperan. Y, algo curioso en el estado actual del mundo, parecen perfectamente felices. Podríamos clasificarlos entre las víctimas de las presiones de la ciudad que han buscado el consuelo psicológico de la vida en un pueblo pequeño. Pero también podríamos preguntarnos si no son los precursores de un nuevo movimiento espiritual. ¿Estamos deslizándonos, como ha advertido Aime Michel, hacia una nueva era de lo irracional? Conozco a un hombre que abandonó Los Ángeles con su familia después de que un mensaje que, según él, procedía de otro planeta, le indicaba que buscara un lugar aislado y viviera semirretirado, "proporcionando un centro de paz en el mundo de intensa agitación que estaba por venir". Ahora vive con su esposa en un pequeño pueblo de montaña, no tiene televisor, lee con avidez y espera nuevas instrucciones. Es una de las personas mayores más felices que he conocido en Estados Unidos, un país donde no se encuentran demasiadas personas mayores felices. No estamos tratando aquí con el escapismo; estamos tratando con la próxima forma de religión, con un nuevo movimiento espiritual.

¿Por qué sacar todo esto a la luz? Porque los platillos voladores, reales o no como objetos, introducen claramente un elemento central en un panorama futuro ya de por sí turbulento. Sería demasiado optimista predecir que disminuirán sus peligros. No obstante, es interesante preguntarse qué pasará con nuestra civilización si el siguiente paso en el desarrollo del fenómeno es un cambio masivo de las actitudes humanas hacia las capacidades paranormales y la vida extraterrestre.

 

El mito de la salvación

Una gran celebración en San Francisco: mil jóvenes, núcleo de todo lo psíquico y contracultural del norte de California, se han reunido en un gran auditorio. Hay puestos que venden comida saludable, consejos cósmicos, cursos de yoga tántrico y entrenamiento de conciencia. Una multitud colorida recorre los pasillos y llena las salas de seminarios. La One World Family Commune de Berkeley tiene un restaurante. Está dirigida por Allan el Mesías, que viste un impecable uniforme rojo y anuncia el Evangelio Eterno que le revelan los platillos. Su información indica que la tierra es hueca, con la gente de los platillos en su interior.

"¿Realmente crees eso?" pregunta un amigo mío. "Por supuesto", responde Allan. "Si fueras a hacer un planeta, ¿desperdiciarías toda esa tierra buena?" Me encuentro en un panel con el Dr. Andrija Puharich, Arthur Young, el matemático Charles Muses (Young y Muses son los dos autores de un excelente libro llamado Consciousness and Reality) y un científico del ejército, Tom Bearden. Puharich describe sus últimas experiencias con Uri Geller. Puharich explica a la audiencia que recibe mensajes en su grabadora, provenientes de una misteriosa fuente cósmica. Pero la cinta desaparece con regularidad. No hay nada que pueda hacer para evitarlo y está totalmente comprometido con la idea de que él y Uri ahora están guiados por una fuente muy elevada de sabiduría y que el único camino para la humanidad es poner su destino en "sus" manos. Se concede la palabra a otro orador. La humanidad, dice, está al borde de la catástrofe, al borde de un abismo. ¿Cómo llegaremos al lado seguro? Un platillo volante flota sobre el abismo, nuestra única esperanza: "¿Quieres que te lleve?" pregunta el OVNI, amablemente.

Este tema es familiar en el movimiento de la "Nueva Era". La celebración en 1987 de la llamada "Convergencia Armónica" utilizó temas similares. Salvación del cielo. ¿No deberíamos saber algo más sobre el servicial extraño antes de subirnos a bordo? ¿No deberíamos asegurarnos de que el abismo sea real y de que no podamos salvarlo con nuestros propios recursos? ¿No podemos llegar al otro lado -nuestro futuro- por nuestros propios medios? Cuando se nos pide que suspendamos todos nuestros pensamientos racionales, que olvidemos nuestras facultades críticas "obsoletas", que tira el control por la borda, entonces ha llegado el momento de tomar todos los datos e irte con ellos a un lugar tranquilo para pensar. Mi temor es que los científicos no estudien seriamente el problema hasta que haya comenzado a generar un alto grado de conciencia pública, y entonces el enfoque será completamente clásico: millones de dólares para consultores e institutos de investigación, miles de cuestionarios, investigadores de campo con botellas de vidrio, sociólogos llenando matrices de correlación, personal médico ajustando electrodos sobre los lóbulos frontales de los ganaderos. Esto sólo sería otra arruga en la curva de aprendizaje, otro paso en el condicionamiento.

Hay una extraña necesidad en mi mente: me gustaría dejar de comportarme como si fuera una rata que aprieta palancas, incluso si tengo que renunciar al queso y pasar hambre por un tiempo. Me gustaría salir del laberinto del condicionamiento y ver qué lo motiva. Me pregunto qué encontraría. ¿Quizás una terrible monstruosidad sobrehumana cuya sola contemplación volvería loca a una persona? ¿Quizás una reunión solemne de sabios? ¿O la enloquecedora simplicidad de un mecanismo de relojería desatendido?

 

Conclusión: explorar otras dimensiones

En la primera parte de este libro he intentado documentar, tan completa y cuidadosamente como pude, el registro histórico que conduce al fenómeno OVNI moderno y a la creencia en el contacto extraterrestre. En la segunda parte nos ocupamos de informes de abducciones de varias épocas y países y del componente psíquico y espiritual de la experiencia de contacto. En la tercera parte hemos presentado argumentos a favor de nuevas investigaciones intensas, al mismo tiempo que nos hemos dado cuenta de los factores que inhiben dicha investigación: el triple encubrimiento y las motivaciones políticas. Nos hemos dado cuenta de que estamos ante un auténtico fenómeno nuevo de inmenso alcance. Los OVNIs son objetos físicos reales. Sin embargo, no son necesariamente naves espaciales extraterrestres. Para decirlo sin rodeos, La teoría extraterrestre no es lo suficientemente extraña como para explicar los hechos. Y me sentiría decepcionado si los OVNIs resultaran ser nada más que visitantes de otro planeta.

 


¿Qué más podrían ser?

Si no son naves espaciales, ¿qué otra cosa podrían ser los OVNIs? ¿Qué marco de investigación puede explicar los efectos físicos, el impacto en la sociedad, la apariencia de los ocupantes y los elementos aparentemente absurdos y oníricos de su comportamiento? ¿Cómo podemos explicar que el fenómeno se haga evidente para las poblaciones rurales pero evite el contacto abierto y prefiera transmitir su mensaje en abducciones extrañas, en incidentes muy raros? La teoría que se sugiere, a medida que analizamos y reanalizamos las fuerzas en juego, va más allá de la noción de que se trata simplemente de vehículos tecnológicos producidos por razas avanzadas de otro planeta.

En cambio, creo que el fenómeno OVNI representa evidencia de otras dimensiones más allá del espacio-tiempo, los OVNIs pueden no provenir del espacio ordinario, sino de un multiverso que está a nuestro alrededor, y cuya realidad inquietante nos hemos negado obstinadamente a considerar a pesar de la evidencia disponible para nosotros desde hace siglos. Esta teoría es necesaria para explicar tanto los casos modernos como las crónicas de Magonia: las abducciones y el componente psíquico.

Creo que hay un sistema a nuestro alrededor que trasciende el tiempo como trasciende el espacio. Otros investigadores han llegado a la misma conclusión. Algunos han salido profundamente desanimados por la comprensión que mejor resumió a principios de este siglo Charles Fort, autor de El libro de los condenados: "Somos propiedad". Los estudiosos de este fenómeno, como el padre Salvador Freixedo en América Latina, John Keel en Estados Unidos y Aimé Michel en Francia, sienten que podemos ser impotentes ante las complejas y absurdas capacidades de una inteligencia extraterrestre que puede hacerse pasar por un invasor marciano, como un dios primitivo, como la Santísima Virgen, como una flota de aeronaves. Si bien reconozco sus observaciones, sigo confiando en que el conocimiento humano es capaz de comprender eventualmente la realidad más amplia que representa el fenómeno. Deberíamos seguir estudiándolo caso tras caso extraño, patrón tras patrón extraño.

El sistema del que hablo, un sistema que domina las dimensiones espacio y tiempo, bien podría localizarse en el espacio exterior. Sin embargo, sus manifestaciones no pueden ser naves espaciales en el sentido ordinario y práctico. Los OVNIs son manifestaciones físicas que simplemente no pueden entenderse al margen de su realidad psíquica y simbólica. Lo que vemos aquí no es una invasión extraterrestre. Es un sistema espiritual que actúa sobre los humanos y utiliza a los humanos. Al intentar encontrar un marco de investigación adecuado, es útil especular sobre variantes de la física actual en la que aparentes milagros podrían ocurrir sin violar las leyes físicas y en la cual los fenómenos psíquicos deberían ser la regla y no la excepción. En tal física, los OVNIs podrían venir de la Tierra sin ser necesariamente inventos humanos, o podrían venir de otra galaxia sin ser necesariamente naves espaciales. Muchos teóricos más calificados que yo ya están trabajando en la construcción de modelos alternativos de este tipo. Para explicar el comportamiento de las partículas elementales y la formación del cosmos, especulan sobre "supercuerdas" y sobre universos con muchas dimensiones más allá de lo familiar marco del espacio-tiempo.

En su libro Beyond Einstein, el Dr. Michio Taku y Jennifer Trainer señalan que incluso en la física actual se necesitan cinco dimensiones para explicar la teoría del Big Bang. En 1919 Albert Einstein, que estaba desarrollando las consecuencias de la relatividad general, recibió una carta de un matemático soviético llamado Franz Kaluza, quien proponía una teoría de la gravedad de cinco dimensiones. Unas semanas más tarde, Einstein escribió a Kaluza: "La unidad formal de su teoría es sorprendente". Otros científicos se sumaron al esfuerzo. ¿Adónde se fue la quinta dimensión? En 1926, el matemático sueco Oskar Klein explicó por qué el mundo parece tener sólo cuatro dimensiones en lugar de cinco al sugerir que la quinta dimensión estaba "acurrucada" como un círculo tan pequeño que estaba más allá de la observación. Klein incluso argumentó que su profundidad correspondería a la longitud de Plank, que es cien billones de billones de veces más pequeña que el núcleo de un átomo. Esta elegante teoría, sin embargo, planteó más preguntas de las que resolvió y tuvo que ser abandonada.

En 1957, Hugh Everett y John Wheeler, de la Universidad de Princeton, propusieron un modelo de " Interpretación de los Muchos Mundos" (IMM) de la mecánica cuántica. Bajo ese concepto, el universo puede verse como ramificándose constantemente a través de realidades alternativas. En los últimos años, nuevas líneas de especulación resultaron aún más fructíferas. Asumieron un número aún mayor de dimensiones. Los resultados más interesantes los produjeron las teorías de supercuerdas, que surgieron en los años 1970. La creencia actual entre muchos físicos teóricos involucrados en la investigación de supercuerdas es que el universo evolucionó a partir de una cuerda de diez dimensiones que era inestable. En palabras de Taku y Trainer, "Seis dimensiones se han hecho un ovillo, dejando intacto nuestro universo de cuatro dimensiones". A lo largo de las décadas podemos esperar que esta nueva línea de especulación sea cuestionada, ampliada y mejorada. Los fenómenos paranormales como los OVNIs pueden proporcionar material valioso para este debate fundamental.

 

Información, Ocasiones, Espacio-tiempo

Otra faceta interesante del fenómeno OVNI tiene que ver con la teoría de la información. Según la física moderna, y en particular para Brillouin, Bagor y Roghstein, la información y la entropía están estrechamente relacionadas. La relación ha sido expresada claramente por Brillouin:

Generalmente se considera que la entropía expresa el estado de desorden de un sistema físico. Más precisamente, se puede decir que la entropía mide la falta de información sobre la verdadera estructura del sistema.

No se puede obtener ninguna información en el curso de una medición física, entonces, sin cambiar la cantidad de entropía en el universo, el estado de desorden del cosmos. Ahora el físico se enfrenta a un nuevo desafío: cómo definir el desorden. Y la tarea, como dice R. Schafroth, no es fácil:

Algunos científicos amontonan papeles y libros en sus estanterías en aparente desorden, pero saben perfectamente cómo encontrar el documento que buscan. Si alguien restablece la apariencia de orden, es posible que el desafortunado propietario de estos documentos no pueda localizar nada. En este caso es obvio que el aparente desorden era en realidad orden, y viceversa.

Especulando sobre la relación entre estas cantidades físicas, el físico francés Costa de Beauregard escribió: "Debe estar en la naturaleza de la probabilidad servir como vínculo operativo entre lo objetivo y lo subjetivo, entre la materia y el psiquismo". Señala que, en la física precibernética, la observación se consideraba un proceso sin misterio, que no requería explicación, mientras que la acción libre, por el contrario, era "considerada como una imposibilidad física y una ilusión psicológica".

En la física moderna estas ideas se han revolucionado.

La mayoría de las teorías avanzadas para explicar los fenómenos paranormales toman prestados los conceptos estándar del espacio y las dimensiones temporales de la física. Estos conceptos me parecen obsoletos. no son apropiados para comprender la telepatía, el movimiento de objetos a distancia, los fantasmas o las abducciones de OVNIs.

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que energía e información son una misma cosa bajo dos aspectos diferentes. Nuestros profesores de física nos enseñan esto, pero nunca extraen las consecuencias de esa enseñanza. Quizás sea apropiado sacudirnos de nuestros tobillos teóricos las cadenas del espacio-tiempo. Las coordenadas espaciales y temporales derivan su conveniencia de consideraciones gráficas. La teoría del espacio y el tiempo es un artefacto cultural. Si hubiéramos inventado la computadora digital antes de inventar el papel cuadriculado, hoy en día tendríamos una teoría muy diferente del universo.

La notable historia del diálogo de Cardan con las dos sílfides que no estaban de acuerdo sobre la naturaleza del universo resume bien el problema. Una de las sílfides creía que el mundo había sido creado para toda la eternidad. La otra sílfide expresó una teoría más cercana al ocasionalismo islámico: el universo es un mundo de acontecimientos. Este libro que estás leyendo es sólo una ocasión del libro que escribí. ¿Puedes estar seguro de que es idéntico a todas las demás copias? El bolígrafo que estoy usando para escribir estas palabras no es necesariamente el mismo que estaba usando hace un minuto; puede ser una nueva instancia, una nueva ocasión del mismo bolígrafo.

El tiempo y el espacio pueden ser nociones convenientes para trazar el avance de una locomotora, pero son completamente inútiles para localizar información. La aparente excepción es la biblioteca, pero cualquiera que haya intentado encontrar algo en una biblioteca moderna con sus estantes planos a lo largo de paredes verticales volverá a reconocer el problema de distinguir el orden del desorden en coordenadas cartesianas. Los informáticos modernos han reconocido desde hace tiempo que ordenar por tiempo y espacio es la peor forma posible de almacenar una gran cantidad de datos a alta velocidad. En un gran sistema de información basado en computadora, no se intenta colocar registros relacionados en ubicaciones físicas secuenciales. Es mucho más conveniente distribuir los registros por todo el almacenamiento a medida que llegan y construir un algoritmo de recuperación basado en algún tipo de palabra clave o en "hashing", un procedimiento en el que el índice del registro es aleatorizado. La probabilidad sirve como vínculo entre algo objetivo, la ubicación del registro, y algo subjetivo, la solicitud de recuperación. La sincronicidad y las coincidencias que abundan en nuestras vidas sugieren que el mundo puede estar organizado como una base de datos aleatoria (el multiverso) en lugar de una biblioteca secuencial (el universo de cuatro dimensiones de la física convencional).

 

Criaturas del multiverso

 


Si no existe una dimensión temporal como normalmente suponemos, el cerebro humano puede estar atravesando eventos por asociación. Las computadoras modernas recuperan información de forma asociativa. El usuario "evoca" los registros deseados utilizando palabras clave, palabras de poder. Por ejemplo, si solicita la intersección de "microondas" y "dolor de cabeza", puede encontrar veinte artículos cuya existencia en la literatura nunca sospechó. Si vivimos en el universo asociativo del científico del software en lugar del universo secuencial del físico del espacio-tiempo, entonces los milagros ya no son eventos irracionales. La filosofía que podríamos derivar de esta línea de especulación estaría más cerca del ocasionalismo islámico que del universo cartesiano o newtoniano. Y habría que construir una nueva teoría de la información. Una teoría así podría tener cosas interesantes que decir sobre la comunicación con los habitantes de otras realidades físicas, criaturas del multiverso. Podría arrojar nueva luz sobre la experiencia de los abducidos por OVNIs.

¿Debemos creer a los testigos que describen sus experiencias a bordo de los ovnis? Como he señalado a lo largo de este libro, no hay razón para dudar de su integridad personal, su sinceridad y su honestidad. Las palabras del Dr. Simon sobre Betty y Barney Hill siguen siendo claras después de veinte años: "La experiencia, sin duda, fue real para ellos". ¿Significa esto que debemos tomar sus recuerdos literalmente? No lo creo. Estos acontecimientos tuvieron lugar en una realidad que simplemente aún no entendemos; tuvieron un impacto en una parte de la mente humana que no hemos descubierto. Creo que el fenómeno OVNI es una de las formas a través de las cuales una forma ajena de inteligencia de increíble complejidad se comunica con nosotros de forma simbólica: no hay indicios de que sea extraterrestre. En cambio, cada vez hay más pruebas de que tiene acceso a procesos psíquicos que aún no hemos dominado y ni siquiera investigado. Frente a tal interacción a nivel simbólico o mítico, todas las sesiones de hipnosis y la búsqueda de implantes pueden resultar tan inútiles como las preguntas de los inquisidores a las brujas que regresan del aquelarre y la búsqueda frenética de la marca del diablo en sus cuerpos.

Hasta que tengamos mucha más evidencia sobre la naturaleza física del fenómeno OVNI, encuentro repugnante el sondeo indiscriminado de las mentes de los testigos por parte de hipnotizadores aficionados que creen firmemente en su teoría particular de las visitas extraterrestres y están ansiosos por obtener confirmación de ello a cualquier precio.

Estos testigos han tenido una experiencia real y traumática. Están debilitados por ello y dispuestos a creer cualquier explicación que les proporcione alguien con autoridad. En el estado altamente sugestionable creado por la hipnosis, podemos convencerlos fácilmente de cualquier interpretación a medias del fenómeno. Este proceso no es ético y ciertamente no es científico.

En unos pocos casos (como el episodio de Hill), cuando la hipnosis se utilizó con cuidado, bajo supervisión médica y sin preguntas capciosas, ¿cuál fue el resultado? No aprendimos nada útil sobre la vida extraterrestre. Pero aprendimos que nuestros conceptos actuales de espacio y tiempo estaban equivocados, que existía una realidad más amplia, otras dimensiones; y que había llegado el momento de desafiar nuestras opiniones actuales sobre el universo.

Especulemos aún más audazmente. El tema invita a muchas preguntas fundamentales e inquietantes. Si la energía y la información están relacionadas, ¿por qué sólo tenemos una física, la física de la energía? ¿Dónde está la física de la información? ¿Es relevante aquí la vieja teoría de la magia? ¿Son los escritos de Paracelso, con su concepto de "firmas", una fuente de inspiración olvidada? Hasta que se exploren estas cuestiones, puede que sea imposible abordar lo que el físico francés Costa de Beauregard llama "el problema verdaderamente fundamental", el de la relación entre psique y materia. Incluso si consideramos sólo los aspectos operativos de una información, si alguien aprende algo de ella, la teoría física dicta que la entropía del universo debe haber cambiado.

Éstas son preguntas altamente especulativas. Pero en un momento en que empezamos a sospechar que la alta tecnología saca a la luz antiguos desafíos, la especulación creativa es necesaria. ¿Se puede encontrar un camino hacia realidades que no están situadas en planetas lejanos, sino que están a nuestro alrededor, fuera de nuestra conciencia normal? ¿Es esto lo que les pasó a abducidos como Helen y Kathy, o Travis Walton? En lugar de un suceso físico dentro de una nave espacial, ¿experimentaron una traducción temporal de su conciencia a una realidad alterada seguida de visiones de criaturas arquetípicas? ¿Es posible promover coincidencias y efectos peculiares de naturaleza aparentemente paranormal creando estructuras físicas protegidas del ruido cotidiano y que sirvan como singularidades informativas?

Si el mundo que nos rodea es un mundo de eventos informativos, las manifestaciones simbólicas que rodean los informes de ovnis deben verse como un factor importante. Si consideramos el mundo físico como un universo asociativo de eventos informativos, la conciencia ya no es simplemente una función local en el cerebro humano. En cambio, propongo definir la conciencia como el proceso mediante el cual se recuperan y atraviesan asociaciones informativas. La ilusión del tiempo y el espacio sería simplemente un efecto secundario de la conciencia cuando atraviesa asociaciones. En tal teoría, se esperarían fenómenos  aparentemente paranormales, y se considerarían incluso comunes, así la visión remota y la precognición, y los OVNIs perderían gran parte de su cualidad extraña. Estos fenómenos serían aspectos naturales de la realidad de la conciencia humana. Sostengo que los informes sobre "contactos" extraterrestres deben estudiarse a este nivel, incluso si estamos muy, muy lejos de poder canalizar nuestras especulaciones hacia las ecuaciones formales de una nueva física.

Durante muchos años, los fenómenos OVNI han servido de soporte a la imaginación humana, de marco para la tragedia humana, de tejido de los sueños humanos. Reaccionamos ante ellos en nuestras películas, nuestra poesía, nuestra música, nuestra ciencia ficción. Y reaccionan ante nosotros. No intentan comunicarse con unos pocos individuos, con ningún grupo, con ningún gobierno. ¿Por qué deberían hacerlo? Los fenómenos funcionan como un sistema operativo de comunicación simbólica a nivel global. Hay algo en la raza humana con lo que interactúan y aún no sabemos qué es. Son parte del medio ambiente, parte del sistema de control de la evolución humana. Pero sus efectos, en lugar de ser sólo físicos, también se sienten en nuestras creencias. Influyen en lo que llamamos nuestra vida espiritual. Afectan nuestra política, nuestra historia, nuestra cultura. Son una característica de nuestro pasado. Sin duda, son parte de nuestro futuro.

 


 

viernes, 31 de marzo de 2023

¡RAY NELSON VIO LOS FNORDS! PEQUEÑO HOMENAJE A RAY NELSON por Mazzu

 

¡RAY NELSON VIO LOS FNORDS! PEQUEÑO HOMENAJE A RAY NELSON

Por Mazzu

 

Ray Nelson señalando los fnords invisibles

Estuve tentado en titular este artículo como RAY NELSON VIO LOS FNORDS MIENTRAS ATRAVESABA VOLANDO CON SU GORRITA DE HÉLICE EL HELADO INFIERNO DE PHILIP DICK (ya verán por qué), pero me pareció muy largo.

Conocí al autor norteamericano de ciencia ficción Ray Nelson gracias a ¡Illuminatus!. Ray Nelson murió el año pasado, el 30 de noviembre de 2022, a los 91 años de edad, aunque yo me enteré de su muerte hace unos días.





Según su biografía en raynelson.com, Nelson nació el 3 de octubre de 1931 en Schenectady, Nueva York. Al terminar la secundaria, asistió a la Universidad de Chicago, donde cursó estudios de teología, En la década de 1950 se trasladó a París, donde conoció a Allen Ginsberg, Gregory Corso y William Burroughs entre otras figuras de la Generación Beat, así como a los existencialistas Jean Paul Sartre, Boris Vian y Simone de Beauvoir. Posteriormente coeditó Miscellaneous Man, la primera pequeña reseña literaria beatnik. En París, trabajó con Michael Moorcock contrabandeando libros de Henry Miller, que en esa época estaban prohibidos fuera de Francia. También fue en Francia donde conoció y se casó con Kirsten Enge, una chica noruega, y donde nació su hijo Walter. Cuando su visa expiró, volvió a los EEUU junto a si recién formada familia, para instalarse en California. Nelson era amigo de la infancia de otro escritor, un grande de la ciencia ficción: Philip K. Dick.

Decía más arriba que conocí a Nelson gracias a ¡Illuminatus!. Y no es que él aparezca allí como personaje ni nada; de hecho, en ¡Illuminatus! ni siquiera lo mencionan. Déjenme explicar. Uno de los temas más conocidos de aquella loca novela psicodélica que Robert Anton Wilson y Robert Shea escribieron entre fines de los 60s y comienzos de los 70s (publicada en 1975) y que tuve el placer de traducir, es el tema de los Fnords.

La primera aparición de la palabra fnord, según nos dice Adam Gorightly en su página Historia Discordia, fue en la cuarta edición de la “biblia discordiana”, el Principia Discordia (1970). Pero en dicho 'debut' la palabra aparentemente sólo es una cosa descolgada: aparece al pie de la página 00010, totalmente fuera de contexto – como la mayor parte del diseño caótico de los collages del PD – y no parece tener ningún significado particular. Al parecer fueron Shea y RAW quienes le dieron al fnord el sentido con el que hoy en día lo conocemos: una metáfora de la Cultura del Miedo; el miedo inculcado adrede a la población a través de la desinformación deliberada.



En la novela, fnord es una palabra 'disparadora' de miedo y ansiedad; posee estas cualidades porque – según los Mitos de Illuminatus – fuimos programados (o mejor dicho condicionados mediante técnicas hipnóticas) desde pequeños para temerla e ignorarla, haciéndose invisible en el proceso. Esta palabra “invisible”, pero percibida de manera subliminal, hace que no analicemos en profundidad el conjunto informativo que la contiene, es decir, nos genera aversión hacia la información y el análisis. En la novela, el director de la revista política Confrontación, Joe Malik, gracias a la desprogramación que el agitador discordiano Hagbard Celine opera en él mediante la hipnosis, logra ver los fnords y recuerda cómo había sido programado para que se volvieran invisibles para él:

-Ha llegado la hora de que veas los fnords.

Y entonces me desperté en mi cama a la mañana siguiente. Me hice el desayuno de muy mal humor, preguntándome si había logrado ver los fnords,  fueran lo que coño fuesen, durante las horas que había perdido, o si los vería tan pronto como saliera a la calle. Debo admitir que me los imaginaba bastante espeluznantes. Criaturas supervivientes de la Atlántida con tres ojos y tentáculos que caminaban entre nosotros, invisibles gracias a algún tipo de escudo mental, y que trabajaban en secreto para los illuminati. Era un concepto desconcertante, aunque al final cedi al miedo y miré por la ventana pensando que sería mejor verlos primero desde lejos.

Nada. Tan solo había gente ordinaria y somnolienta que se dirigía a coger el autobús o el metro.

Aquello me calmó un poco, así que me preparé las tostadas y el café, y fui a buscar el New York Times al pasillo. Encendí la radio y sintonicé algo de Vivaldi en la WBAI, me senté, cogí una tostada y comencé a leer la portada del periódico.

Entonces vi los fnords.

El artículo hablaba de otra de las interminables disputas entre Rusia y los Estados Unidos durante la Asamblea General de la ONU, y después de cada cita directa del discurso del delegado ruso, pude leer un «¡Fnord!» bastante destacado. El segundo titular hablaba del debate en el Congreso para retirar las tropas de Costa Rica; detrás de cada argumento presentado por el senador Bacon había otro «¡Fnord!». Al final de la portada había una de las editoriales típicas del Times sobre el problema creciente de la contaminación ambiental y el incremento del uso de máscaras de gas entre los neoyorquinos; los efectos más alarmantes de los químicos estaban intercalados con un montón de «Fnords».

De repente vi los ojos de Hagbard que me quemaban en mi interior y oí su voz:

-Tu corazón permanecerá en calma. Tus glándulas suprarrenales permanecerán en calma. Calma, todo en calma. No entrarás en pánico. Mirarás al fnord y lo verás. No lo evitarás ni lo borrarás de tu mente. Vas a permanecer en calma y te vas a enfrentar a él.

Y más atrás, mucho más atrás: mi profesor del primer curso de primaria escribió FNORD en la pizarra mientras una rueda con el dibujo de una espiral giraba y giraba sobre su escritorio, giraba y giraba, y su voz decía de manera monótona:

-EL FNORD NO TE COMERÁ SI NO LO VES, NO VEAS EL FNORD, NO VEAS EL FNORD...

Volví a mirar el diario y todavía podía ver los fnords.

Me di cuenta de que aquello iba un paso más allá del condicionamiento de Pávlov. El primer reflejo condicionado consistía en experimentar una reacción de pánico (o síndrome de activación) cada vez que encontraba la palabra «fnord». El segundo reflejo condicionado era borrar de tu mente lo sucedido, incluso la misma palabra, seguido por un sentimiento de angustia remanente que no podemos explicar. Y, por supuesto, el tercer paso era atribuir aquella ansiedad a las noticias del periódico, que ya de por sí eran bastante malas.

La esencia del control es el miedo. Los fnords provocaban que toda una población estuviera sumida en un estado de emergencia de baja intensidad, atormentada por úlceras, mareos, pesadillas, taquicardia y otros síntomas del exceso de adrenalina. Toda mi arrogancia izquierdista y el desprecio por mis paisanos se derritieron y sentí una lástima genuina. Comprendí por qué los pobres cabrones se creían todo lo que se les decía, por qué aguantaban la polución y las aglomeraciones sin quejarse, por qué veían cómo enviaban a sus hijos a que los sacrificasen en guerras interminables, por qué nunca protestaban ni devolvían las agresiones, por qué nunca demostraban mucha alegría, excitación, curiosidad ni otras emociones humanas normales, por qué eran siempre tan estrechos de miras,por qué pasaban por los barrios bajos sin notar la miseria ajena o el peligro que podría suponer para su seguridad... Entonces tuve una corazonada y fui a buscar los anuncios. Ocurrió lo que me imaginaba: no contenían fnords. Esa era otra parte del truco: tan solo a través del consumismo, un consumismo permanente, la gente podía escapar de la amenaza amorfa de los fnords invisibles.

Seguí dándole vueltas a ese pensamiento mientras iba de camino a la oficina. Si le señalara un fnord a una persona que no había sido desprogramada como Hagbard había hecho conmigo, ¿qué diría? probablemente leería la palabra previa o posterior al fnord. «No, esta palabra», le diría. Y aun así seguiría leyendo una palabra contigua. Pero ¿aumentaría su nivel de pánico a medida que la amenaza se acercara la mente consciente? Preferí no probar aquel experimento; podría provocarle una fuga psicótica al sujeto. A fin de cuentas, el condicionamiento se producía en la escuela primaria.No me extraña que todos odiemos tanto a nuestros profesores: tenemos una idea leve y difusa de lo que nos han hecho al convertirnos en fieles sirvientes de los illuminati. 



Por lo tanto, “ver los fnords” podría resumirse, como dice David Robertson en este ensayo sobre RAW, en “hacerse consciente de los detonadores emocionales inconscientes con los que los medios de comunicación manipulan la opinión pública”, es decir, tener la capacidad de percibir dicha manipulación y de ver hacia dónde nos quiere llevar el sesgo de la información. Además, el hecho de que sean los maestros los que inculcan a los niños el programa Illuminati de rechazo y miedo a los fnords podría leerse como una metáfora de que en nuestra sociedad la educación no nos enseña a procesar y comprender la información, sino a memorizarla y luego reaccionar emocionalmente ante ella.

 


La primera vez que leí Illuminatus , (creo que fue en 2009, o 2010 como mucho) la escena de los fnords me recordó mucho a la película de John Carpenter They Live (1988); en ella, el protagonista, un obrero llamado John Nada (Roddy Piper), encuentra unos anteojos que le hacen ver la realidad sin el filtro del hipnotismo y descubre que todo está repleto de órdenes subliminales: un cartel que a simple vista dice “Viaje al Caribe” – con la imagen de una mujer en una playa –, con los anteojos muestra el texto “cásate y reprodúcete” sobre un fondo en blanco. También ve que el dinero dice “éste es tu Dios”.Las órdenes habían sido colocadas por unos aliens camuflados (que él podía distinguir de los seres humanos gracias a los lentes) que tenían dominada a la humanidad mediante control hipnótico. 



Dado a que la película es de 1988 e Illuminatus fue publicada en 1975, en su momento pensé que el guionista de la película podría haberse inspirado en la idea de los fnords de Wilson y Shea; pero también en aquella época descubrí que They Live estaba basado en un cuento de Ray Nelson titulado Eight O'Clock in the Morning , publicado en 1963 en The Magazine of Fantasy & Science Fiction (en este enlace pueden leerlo en español). El cuento – que es bastante más oscuro que la película – no contiene el recurso de las gafas, en él el protagonista (George Nada, en vez de John) es capaz de ver a los extraterrestres y sus mensajes ocultos gracias a que un hipnotista lo 'despierta', algo muy similar a la escena de Illuminatus, con Hagbard desprogramando a Joe. El propio Nelson junto al dibujante Bill Wray adaptaron el cuento al cómic en los 80s, y así fue que Carpenter lo descubrió. El cómic se tituló Nada .

 



Dos fragmentos del cómic Nada

No puedo asegurar que RAW y Shea conocieran el relato de Nelson, pero dadas las similitudes y la revista en la que fue originalmente publicada en 1963 (The Magazine of Fantasy & Science Fiction era una revista pulp, y Robert Shea era un fan declarado de dicha publicaciones como podemos ver en esta nota), no sería descabellado conjeturar que tal vez lo habían leído y que se inspirasen ligeramente en él para la escena de los fnords; por otra parte, podría ser una sincronicidad asombrosa, ¡algo que suele darse con bastante frecuencia en la biografía de RAW!

Hablando de sincronicidades, la figura de Philip K. Dick es un poderoso imán para las “coincidencias significativas”, aunque su amigo Ray Nelson no se quedaba atrás.

Nelson conoció a varios escritores de la Generación Beat también conocidos por RAW, como William Burroughs y Allen Ginsberg. En 1967 escribió una novela en colaboración con Philip Dick llamada The Ganymede Takeover; como mencionamos anteriormente, Nelson era amigo de la infancia de PKD.



En The Ganymede Takeover, Tennessee resulta ser el último bastión de libertad humana en la guerra contra los gusanos conquistadores de Ganimedes. Un tal Percy X, telépata negro y líder de una banda de rebeldes de color (de gran similitud con Hassan i Sabbah X de Illuminatus, por cierto) que son el núcleo de la resistencia, y cuya piel es un trofeo codiciado entre los ganimedianos; y – lo que nos interesa en conexión con They Live y, por propiedad transitiva, a los fnords – un proyector de ilusión capaz de “materializar” hordas de vampiros, elefantes, osos hormigueros y otros espejismos.

RAW habla sobre PKD en la introducción de Cosmic Trigger en referencia a la similitud de su experiencia de Sirio y a la experiencia de Dick con VALIS, también conectada con Sirio; RAW y PKD se encontraron un par de veces y parece que mantuvieron correspondencia hasta la muerte de Dick, en 1982.

Phil Dick y yo tuvimos una larga conversación una tarde en Santa Rosa, y recién un año después descubrí que él y yo tuvimos experiencias exactamente similares aproximadamente al mismo tiempo, lo que nos dejó a ambos preguntándonos si habíamos sido contactados por dios, por el diablo , por extraterrestres de Sirio o por algún malvado parapsicólogo de la CIA o la KGB, o si nos habíamos vuelto locos temporalmente. Luego me di cuenta de que toda esta larga conversación había sido el intento de Phil de averiguar cuán loco estaba yo. Si yo no estaba loco, existia la posibilidad de que él tampoco lo estuviera. Pero si yo estaba loco, eso aumentaba la probabilidad de que él estuviera loco. Aparentemente le pareció que yo estaba lo suficientemente cuerdo como para confiar en que posiblemente él también lo estuviera, así que comenzó a publicar algunas de sus experiencias, en Valis, La Invasión Divina, La Transmigración de Timothy Archer, Radio Libre Albemuth y la Exégesis . Mis relatos de experiencias similares están en Cosmic Trigger I.

Fuente: PKD Otaku #11

 

En el documental The Penultimate Truth About Philip K. Dick (2007), Ray Nelson cuenta que las únicas veces que Dick probó LSD fueron las dos veces en las que él se lo suministró. Aquello sucedió en 1964, y PKD lo cuenta en una entrevista de 1979:

Solo sé de una vez en la que realmente tomé ácido. Era ácido Sandoz, una cápsula gigante para caballos que obtuvimos de la Universidad de California, y un amigo y yo la dividimos. Y no sé, debe haber habido un miligramo entero allí. Era algo gigantesco, ya sabes, lo compramos por cinco dólares y lo llevamos a casa y lo miramos por un rato, lo miramos, íbamos a dividirlo, y lo tomamos, y (dividirlo) fue lo mejor, te diré.

Fui directo al Infierno, eso es lo que pasó. Me encontré en un paisaje congelado, con enormes rocas, y sentí un zumbido profundo; era el Día de la Ira, y Dios me estaba juzgando por pecador, y esto duró miles de años y no mejoraba. Simplemente empeoró y empeoró; sentí un dolor terrible, sentí un dolor físico terrible, y solo podía hablar en latín. Muy vergonzoso, porque la chica con la que estaba pensó que lo estaba haciendo para molestarla, y yo seguía diciendo Libera me domine in die illa. Ya sabes, y Agnus dei qui tollis peccata mundi [...] y especialmente, Tremens factus sum ego et timeo —timeo que significa “temo”— y dije ¡Libera me, domine! Gimiendo como un pobre perro que ha estado bajo la lluvia toda la noche. Finalmente, la chica que estaba conmigo dijo “Oh, qué porquería” y salió de la habitación disgustada.

[...] fue todo muy desordenado y extraño. Lo único bueno fue cuando miré en el refrigerador: no lo había descongelado en mucho tiempo, y estaba vacío. Miré adentro del congelador y vi esta caverna gigante con estalactinas y estalagmitas, y pensé que era la cosa más hermosa que jamás había visto. ¿Cenicero con colillas de cigarro adentro? ¡El olor más horrible que jamás había olido! Pero la música sonaba muy hermosa.

Aproximadamente un mes después, obtuve las galeradas de Los Tres Estigmas de Palmer Eldritch para leerlas; Comencé a leerlas y pensé: “Oh, no puedo leer estas galeradas. Dan demasiado miedo. Porque todas las cosas horribles sobre las que había escrito en Los Tres Estigmas… se habían hecho realidad con el ácido.

El bueno de Ray Nelson fue el encargado de revisar las galeradas que a Phil le indujeron terror, algo que el propio Nelson cuenta en el documental citado más arriba.

El biógrafo Lawrence Sutin transcribe el recuerdo de Nelson sobre aquella acid session que tuvo con Phil. Ray recuerda a Dick “sudando, sintiéndose aislado, reviviendo la vida de un gladiador romano, hablando en latín y sintiendo una lanza que le atravesaba el cuerpo”. Sutin también cita un fragmento de una carta de 1967 que Dick le escribió a Rich Brown, que revela algunos detalles más de ese suceso:

Percibí a Dios como una masa de autoridad palpitante, furiosa y vibrante en busca de venganza, exigiendo una auditoría (como una especie de agente metafísico del fisco). Por suerte pude pronunciar las palabras correctas [el “Libera me, Domine” citado anteriormente], y por lo tanto lo superé. También vi a Cristo subir al cielo desde la cruz, y eso también fue muy interesante (la cruz tomó la forma de una ballesta, con Cristo como la flecha; la ballesta lo lanzó a una velocidad increíble, sucedió muy rápido, una vez que estuvo colocado en posición).


En mi cabeza comenzó a hacerse casi imposible la idea de que Wilson y Shea no conocieran la ficción de Nelson, cuando encontré la frutilla del postre: RAW hablando de él y de PKD en una entrevista de 1992 con James Nye :

James Nye: ¡Una vez tuve un mensaje telepático onírico de Dick: “La experiencia de la telepatía no indica  necesariamente  psicosis”!

RAW: ¡Eso suena mucho a Phil! Ray Nelson iba a colaborar con Phil en una novela cuando Phil murió. Luego, Nelson empezó a tener sueños en los que Phil comenzaba a dictar la trama, ¡así que está trabajando en ella y la publicará como una novela conjunta! [Ed. – Esta novela, llamada Virtual Zen, fue finalmente publicada como obra exclusiva de Nelson, quien  confirmó que se había apartado de la colaboración original.] Otro amigo de Dick es D. Scott Apel, que es coeditor de mi boletín Trajectories, también está trabajando en una colaboración onírica con Phil.



D. Scott Apel (un amigo común de Dick, Nelson y Wilson) finalmente publicó en el año 2000 Philip K Dick The Dream Connection, donde relata sus comunicaciones oníricas póstumas con PKD, así como la experiencia soñadora que también tuvo Ray Nelson con su amigo fallecido. En otro artículo, Wilson hace referencia a esta “conexión onírica” de Ray con Phil:

Curiosamente, el obispo Pike se convenció, un tiempo antes de su muerte, de que había logrado comunicarse con su hijo muerto. Luego, las experiencias místicas de Phil Dick comenzaron con aparentes comunicaciones con el ya finado Pike. Otros dos escritores (Ray Nelson y Scott Apel) han  alegado posibles comunicaciones de Phil. Llamémosle como lo llamemos, parece ser algo contagioso. – RAW en PKD Otaku n°41





Según Sutin, el aspecto de “duro” de Ray fue la inspiración de PKD para el replicante Roy Baty en ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, interpretado por el inolvidable Rutger Hauer en la versión cinematográfica de la novela, Blade Runner , de Ridley Scott.

Más allá de si Ray Nelson inspiró o no aquel fragmento de Illuminatus de los fnords (el recurso de los fnords siempre me pareció sublime), conocer al autor resultó muy instructivo y cultivador. Sus apariciones en el documental The Penultimate Truth About Philip K. Dick son de lo más amenas y divertidas – la anécdota del LSD, su amor por los comics y la sci-fi y su visible regocijo al reencontrarse con un antiguo número de Amazing Stories en una librería, ¡incluso lee un fragmento de Tiempo de Marte de Phil! (una de las primeras novelas que leí de Dick, y una de mis favoritas junto a Ubik y Ojo en el Cielo )

 

Ray viendo un viejo numero de una revista pulp 

Para cerrar este muy breve homenaje a Ray, va un dato de color: Ray Nelson fue el inventor de la icónica propeller beanie o gorra con hélice, todo un símbolo pop de la ciencia-ficción de los tardíos 40s y los tempranos 50s, luego adoptada como icono de la cultura geek/nerd/fandom.



En un artículo Ray explica cómo inventó el gorro con hélice. Sucedió en 1947 cuando estaba en segundo año de secundaria en Cadillac, Michigan, e invitó a algunos fans locales de la ciencia ficción a su casa en una “convención de sci-fi” amateur; según cuenta Ray, “a medida que la convención llegaba a su fin, comenzamos a tomar fotografías en broma que se burlaban de varios clichés de la Space Opera . El monstruo espacial era fácil y la damisela en apuros solo necesitaba una fregona que sirviera de peluca, pero el héroe planteaba problemas. ¿Qué usaría un héroe espacial como sombrero? Recordé una portada de una vieja revista Amazing Stories que ilustraba The Skylark of Space donde se veía a un hombre en vuelo sobre una especie de plataforma antigravedad. No teníamos ninguna plataforma antigravedad, pero alguien dijo: “tal vez deberíamos ponerle una hélice en la cabeza”. En un santiamén recordé una caja donde guardaba piezas sin usar de maquetas de aviones. (…) Dije: 'espera un segundo' y corrí a mi habitación. En un frenesí, engrapé una pequeña gorra hecha de tiras de plástico y le coloqué una hélice de avión de modelismo en un alambre, colocando primero unas cuentas para que la hélice pudiera girar libremente”.

Su amigo George Young se llevó el gorro a su casa y luego lo usó en una convención de ciencia ficción, donde causó furor. De visita a unos familiares en California, Nelson ganó un concurso al diseñar un personaje con un gorro de hélice. Pronto, cualquiera que tuviera un televisor estaba viendo Time for Beany, un show infantil de marionetas de Bob Clampett donde el protagonista, Beany, llevaba una gorra de hélice. El show fue tremendamente popular entre niños y adultos: entre sus fans más famosos están Albert Einstein – que era fanático  (en una ocasión, el físico interrumpió una conferencia de alto nivel anunciando: “tendrán que disculparme, señores. Es hora de Beany”), el gran Frank Zappa, y Harpo Marx, entre otros. A pesar de la popularidad del personaje que lucía su invento, Ray Nelson confesó “nunca me molesté en patentar la gorra con hélice. Nunca gané un centavo con ella (…) Clampet autorizó la producción en masa del gorro de hélice a una empresa de novedades y la gorra fue otro éxito, generando millones para él. Tan pronto como todo el mundo comenzó a usarla, los fans de la ciencia ficción dejaron de lucirla. Indignante”.



En otra nota, Ray señala “Creo que probablemente seré más recordado por la gorra de hélice que por ninguna otra cosa. Cuando me haya ido y mis cuentos y novelas sean olvidados, cuando este mundo sea solo polvo, en algún lugar de la galaxia va a seguir girando la hélice de una propeller beanie ”.