jueves, 26 de abril de 2012

EL ENCUENTRO DEL PADRINO DEL BEAT CON EL LÍDER DEL GLITTER (I)


(Primera Parte)



Beat Godfather Meets Glitter Mainman Rolling Stone 28 de febrero, 1974

Por Craig Copetas (Transcrito por Nick aka EuropeanCanon)

Traducción Mazzu Stardust



William Seward Burroughs no es un hombre muy locuaz. Una vez, durante una cena, les echó un vistazo a unos micrófonos estereofónicos que habían sido colocados para registrar hasta el sonido que hacía al masticar, y dijo “no me gusta hablar, y no me gustan los habladores. Como Ma Barker ¿Recuerdan a Ma Barker? Bien, eso es lo que ella siempre decía: ‘a Ma Barker no le gusta hablar y no le gustan los habladores’. Sólo estaba allí sentada con su arma”.



Pensaba en esto y en la misteriosa personalidad de David Bowie mientras un taxista irlandés nos llevaba a Burroughs y a mí a la casa de Bowie en Londres el 17 de noviembre (“hay gente extraña en esta parte de Londres, amigo”). Yo había pasado las últimas semanas arreglando esta entrevista a dos puntas. Le llevé a Bowie todas las novelas de Burroughs: El Almuerzo Desnudo, El Expreso Nova, El Ticket que Explotó, y el resto. Solamente tuvo tiempo de leer El Expreso Nova. Por su parte, Burroughs sólo había escuchado dos canciones de Bowie ‘Five Years’ y ‘Starman’, a pesar de que había leído todas las letras del cantante. Aún así, ambos habían expresado interés mutuo en conocerse.

Five Years

Starman


La casa de Bowie está decorada al modo ciencia-ficción: una pintura gigantesca, de un artista cuyo estilo está a mitad de camino entre Salvador Dalí y Norman Rockwell, cuelga sobre un sofá de plástico. Todo un contraste al lado del humilde piso de dos habitaciones de Burroughs en Piccadilly, decorado con fotos de Bryan Gysin – modesto cuartel para un escritor tan exitoso, lo más parecido al Beat Hotel de París.



Bowie apareció enfundado en unos pantalones de montar tricolores de la NASA. Pasó directamente a una descripción detallada del cuadro y de sus cualidades surrealistas. Burroughs asentía y así comenzó la entrevista/conversación. Los tres estuvimos sentados en el cuarto durante dos horas, hablando y almorzando: un plato de pescado estilo Jamaica preparado por un cocinero jamaiquino del séquito de Bowie, acompañado de paltas rellenas con langostinos y Beaujolais nouveau, todo servido por dos bowiesas interestelares.



De inmediato hubo simpatía y respeto entre ambos. De hecho, unos pocos días después de la charla, Bowie le pidió un favor a Burroughs: una producción de The Maids montada por Lindsay Kemp, su antiguo profesor de mímica, había sido cancelada en Londres por el editor inglés de Jean Genet. El músico quería llevar el asunto a Genet personalmente. Burroughs estaba impresionado por la descripción del espectáculo y prometió ayudar. Unas semanas después, Bowie partió a París en busca de Genet siguiendo las recomendaciones de Burroughs. ¿Quién sabe? Tal vez ha comenzado una sociedad; tal vez, como dice Bowie, podrían transformarse en los Rodgers y Hammerstein de los 70s.



Burroughs: ¿Haces todos tus diseños por tu cuenta?



Bowie: Si, debo tomar personalmente el control total. No puedo dejar que lo haga otro, porque descubrí que para mí es mejor así. No quiero a otra gente jugando con lo que ellos creen que estoy intentando hacer. No me gusta leer lo que escriben sobre mí. Prefiero leer lo que opinan los chicos, porque no es su profesión hacerlo.



La gente me mira esperando ver cuál es el espíritu de los 70s, o al menos el 50% lo hace. No entiendo a los críticos. Se ponen demasiado intelectuales. No están versados en el lenguaje de la calle; gastan demasiado espacio para expresarse. Así que lo que escriben parecen diccionarios.



Fui a una escuela de clase media, pero provengo de la clase obrera. Obtuve lo mejor de ambos mundos, conocí las dos clases, así que tengo muy en claro cómo vive la gente y por qué vive como vive. Tal vez no lo articule muy bien, pero lo siento. Sin embargo, no es así con la clase alta. Me gustaría conocer a la Reina, entonces lo sabría ¿Cómo ves la imagen que la gente tiene de ti?



Burroughs: Intentan clasificarte. Quieren ver la imagen que ellos tienen de ti, y si no la ven, se sienten realmente disgustados. Escribir es ver cuán cerca estás de hacer realidad lo que escribes, ese es el objetivo del arte. ¿Qué otra cosa creen que quiere el ser humano? ¿Un sacerdote borracho que no cree en lo que predica? Creo que la cosa más importante del mundo es que los artistas se apoderen del planeta, porque son los únicos que pueden hacer posible cualquier cosa. ¿Por qué debemos dejar que esos jodidos políticos de los periódicos tomen nuestro lugar?



Bowie: Yo cambio de opinión todo el tiempo. Habitualmente no estoy muy de acuerdo con lo que digo. Soy un tremendo mentiroso.



Burroughs: Yo también.



Bowie: Y no sé si es que cambio de opinión, o que miento mucho. Es algo a mitad de camino. No es que mienta deliberadamente, sino que cambio de ideas a cada rato. La gente siempre me echa en cara cosas que dije, y yo digo que no significaban nada. No puedes permanecer clavado en un solo punto durante toda tu vida.



Burroughs: Sólo los políticos dan por sentado lo que piensan y eso es todo. Míralo a Hitler: nunca cambió de opinión.



Bowie: El Expreso Nova realmente me recuerda mucho a Ziggy Stardust, a quien pronto llevaré a una obra teatral. Son cuarenta escenas, y sería genial que los actores se las aprendan, así cada noche que la presentemos, las anotamos en papeles, los mezclamos en un sombrero y representamos las escenas en el orden que hayan salido. Se me ocurrió gracias a ti, Bill… así la obra cambiará cada noche.



Burroughs: Es una idea muy buena. Método de recorte visual en secuencias diferentes.



Bowie: Me aburro muy rápido, y eso renovaría la energía. Soy un poco de la vieja escuela, y creo que cuando un artista presenta una obra, deja de ser suya… me gusta ver lo que la gente hace con ella. Esa es la razón por la cual la producción televisiva de Ziggy va a sobrepasar la expectativa de la gente (ver The 1980 Floor Show).



Burroughs: ¿Podrías explicar esta imagen tuya de Ziggy Stardust? Por lo que entiendo tiene que ver con la víspera de la destrucción del mundo de aquí a cinco años.



Bowie: Faltan cinco años para el fin del mundo. Se ha anunciado que el mundo morirá debido a la escasez de recursos naturales. Ziggy está en una posición en la que todos los niños pueden acceder a lo que quieran. Los mayores han perdido todo contacto con la realidad, dejando a los chicos por su propia cuenta para saquear lo que sea. Ziggy estaba en una banda de rock and roll y los niños ya no quieren r’n’r. No hay electricidad para tocarlo. El asesor de Ziggy le dice que recolecte noticias y las cante, porque ya no hay noticieros. Y así lo hace, pero las noticias son terribles. ‘All the Young Dudes’ es una canción sobre esas noticias. No es un himno a la juventud como piensa la gente. Es algo completamente opuesto.

All the Young Dudes


Burroughs: ¿De dónde salió esta idea de Ziggy y de los cinco años? Porque el agotamiento de los recursos naturales no será el fin del mundo. Significará el colapso de la civilización. Y hará desaparecer a tres cuartos de la población mundial.



Bowie: Exacto. Eso no es la causa del fin del mundo para Ziggy. El fin viene cuando llegan los infinitos. En realidad es un agujero negro, pero yo hice que fueran personas porque sería muy difícil representar un agujero negro en escena.



Burroughs: Si, un agujero negro en el escenario significaría un gasto increíble. Y no habría manera de frenarlo; primero se comería la Avenida Shaftesbury.



Bowie: En un sueño, los infinitos le dicen a Ziggy que escriba sobre la llegada de un hombre de las estrellas, así que él escribe ‘Starman’, que es la primera noticia de esperanza que vuelve a escuchar la gente. Así que se aferran a ella inmediatamente. Los hombres de las estrellas a los que hace referencia son los infinitos, y viajan a través de agujeros negros. Ziggy ha estado hablando sobre estos increíbles seres estelares que bajarán para salvar la Tierra. Ellos descienden en algún lugar de Greenwich Village. En realidad, nuestro mundo no les importa y no van a ayudarnos. Resulta que sólo se toparon con nuestro universo al saltar entre agujeros negros. Su vida entera se reduce a viajar de un universo a otro. En la versión teatral, uno de ellos se parece mucho a Brando, y otro es un neoyorquino de color. Incluso hay una que se llama Queenie, la Zorra Infinita.



Ahora Ziggy comienza a creerse todo esto, y piensa que es un profeta de los seres estelares del futuro. Se eleva a increíbles alturas espirituales y es mantenido por sus discípulos. Cuando los infinitos llegan, toman trozos de Ziggy para materializarse porque en su estado original son antimateria y no pueden existir en nuestro mundo. Y lo despedazan en escena durante la canción ‘Rock and Roll Suicide’. Tan pronto como Ziggy muere sobre el escenario, los infinitos toman su materia y se hacen visibles. Es una fantasía de ciencia ficción actual, y eso fue lo que me voló la cabeza cuando leí El Expreso Nova, que fue escrito en 1961. ¡Tal vez somos los Rodgers y Hammerstein de los 70s, Bill!



Burroughs: Si, es posible. Los paralelos están definitivamente ahí, y suena bien.



Bowie: Debo tener la imagen total de una representación teatral. No estoy satisfecho solamente escribiendo las canciones, quiero hacer algo tridimensional. La composición como arte ya es un tanto arcaica. Con escribir una canción no alcanza.



Burroughs: Es toda la performance. No se trata sólo de alguien sentado al piano e interpretando una pieza musical.



Bowie: La canción debe volverse personaje, tomar forma, cuerpo, e influenciar a las personas hasta el punto que la hagan suya. No quiero afectarles solamente con una canción, sino como un estilo de vida. Las estrellas de rock han asimilado todo tipo de filosofías, estilos, historias y literatura, pero echan a la basura todo lo que lograron cosechar de esas experiencias.



(Continuará…)



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