martes, 16 de diciembre de 2014

James Randi: Desacreditando al Rey de los Desacreditadores (Por Will Storr)

James Randi: Desacreditando al Rey de los Desacreditadores[1]

Por Will Storr

Traducción: Mazzu



Hay pocas figuras públicas que hayan tenido décadas de prensa positiva casi perfecta como James Randi. El desmitificador de lo paranormal de 87 años de edad, era Richard Dawkins antes de que Dios inventara a Richard Dawkins - enojado, verbalmente agresivo, un héroe para la clase de personas que no creen en Pie Grande y son lo suficientemente racionales como para perder horas de sueño debido a la furia causada por la estupidez los idiotas que sí lo hacen.

El autor y pensador Isaac Asimov afirmó una vez que “las cualidades de Randi como ser humano racional son incomparables”, mientras que el New York Times lo ha llamado “nuestro desmitificador vivo más célebre”. Más recientemente, ha sido el protagonista de un galardonado documental que cuenta su increíble historia.

Como mago y escapista fue conocido como El Asombroso Randi, y desde joven se entregó a la tarea más seria de exponer a los estafadores y los auto-engañados que dicen poseer poderes sobrenaturales. Ha dedicado su larga vida y su carrera a la búsqueda de la verdad por encima de todo lo demás. La película An Honest Liar (Un Mentiroso Honesto) narra dramáticamente sus brillantes desmitificaciones de dobladores de cucharas y curanderos célebres. El film nos dice que Randi está en una “cruzada para tratar de cambiar el mundo” y que está “enamorado de la verdad”.

Él mismo explica que “los magos son las personas más honestas en el mundo. Ellos te dicen que te van a engañar y lo hacen”. Pero hay otra cara de la leyenda que será bastante menos evidente para el espectador medio. James Randi, el mentiroso honesto, ha sido atrapado siendo todo lo contrario.

Esto se me hizo evidente en el transcurso de varios meses durante los cuales investigué su vida para escribir un libro acerca de las creencias irracionales. Habiendo pasado bastante tiempo con creacionistas, homeópatas y personas que juran que uno puede encontrar extraterrestres con pelucas jugando a la ruleta en los casinos de Las Vegas, empecé a notar que también había un montón de gente dentro del movimiento escéptico-ateo que parecía sufrir de los mismos sesgos y accidentes de razonamiento que los excéntricos.

Decidí tomar la historia del pionero del movimiento como una especie de caso de estudio. ¿Sería cierto que el mismísimo icono del movimiento escéptico, el fetichista de la verdad, era un mentiroso?

Randi ha sido sin duda una figura controversial. Escuché rumores de que una vez había declarado sus dudas sobre la ciencia aplicada detrás del estudio del cambio climático, lo que me pareció demasiado. Y luego estaban sus comentarios alarmantemente intolerantes sobre los usuarios de drogas. En su blog, Randi anunció ser pro-legalización, ya que “el principio de la supervivencia del más apto se demostrará draconianamente por sí mismo”. Los que decidieran drogarse, escribió, “simplemente lo harán y morirán” y “cualquier llanto y lamento por los pobres chicos que mueran” serán “lágrimas de cocodrilo, en mi opinión”.

Pero lo primero que descubrí sobre El Asombroso Randi es que sin duda fue asombroso. Nacido en Toronto en 1928, la vida de Randall James Hamilton Zwinge cambió a los 12 años cuando vio a un mago llamado Harry Blackstone Senior. Se sintió electrizado. Pero fue Harry Houdini quien realmente encendió su fuego competitivo.

Como escapista Randi se zafó de una camisa de fuerza colgando sobre las cataratas del Niágara, llamó por teléfono a su madre desde el interior de un ataúd en el puerto de Halifax y, en 1974, logró un récord mundial Guinness por yacer desnudo en un bloque de hielo durante 43 minutos y ocho segundos. A medida que su fama crecía, hizo una gira con Alice Cooper y una aparición especial junto a The Fonz en Happy Days.

Aparición de Randi en Happy Days (captura de pantalla tomada de An Honest Liar)


Pero su verdadera fama le llegó, no como el mago talentoso que sin dudas era, sino como desmitificador. Su participación durante la aparición de Uri Geller en el Tonite Show Starring Johnny Carson en 1973 fue típica en su brutal eficacia. Geller era tal vez el mago más famoso del mundo en ese momento, conocido por doblar cucharas y arreglar relojes con los poderes de su mente, los cuales - insistió en varias ocasiones - eran reales. Randi fue invitado para asesorar al personal del programa antes del truco de Geller, que en parte consistía en mover su mano sobre una serie de latas de metal y sentir cuál de ellas contenía agua.

Randi le dijo a la producción que debían utilizar sus propios accesorios y protegerlos de manera absoluta contra Geller y su gente. Geller comenzó su truco mientras Carson se inclinaba sobre su escritorio, fascinado. No pasó nada. “Estoy pasando un tiempo difícil con ustedes”, dijo Geller. Siguió intentándolo. Su rostro se puso sombrío. “Déjame descansar un minuto”. Apoyó la barbilla en sus manos y lanzó una mirada fulminante a las latas. Cortaron para una pausa publicitaria. Cuando regresaron, delante de millones de espectadores, Geller se había rendido.


La actuación fallida de Uri Geller en "The Tonight Show"


Al profundizar en los vastos archivos de recortes sobre Randi empecé a descubrir una o dos extrañezas. Tomemos, por ejemplo, su vida temprana. Randi afirma haber nacido con un CI de 168, lo que cómodamente lo transformaría en un genio, siendo 125 el límite inferior generalmente aceptado. Él cuenta que era tan inteligente que, cuando era niño, las autoridades le dieron un pase especial que decía que no estaba obligado a asistir a la escuela. En cambio, aprendió de manera autodidáctica en la Biblioteca Pública de Toronto y el Museo Real de Ontario.

A lo largo de muchas entrevistas, Randi dijo a los periodistas que, alrededor de la edad de 12 años, él había aprendido por su cuenta geografía, historia, astronomía, cálculo, psicología, ciencia, matemáticas y jeroglíficos egipcios antiguos.

También descubrí un historial de quejas por la falta de honradez de Randi por parte de las personas contra quienes él, como jefe de la Fundación Educativa James Randi [JREF], había luchado en los últimos años. Entre ellos había homeópatas, investigadores psíquicos, profesores universitarios y un audiófilo que estaba convencido de que podía notar la diferencia entre los cables de los altavoces que cuestan 16.000 dólares y los de un equipo estándar.

Unos lo acusaban de que en sus libros de mayor venta había inventado frases que ellos nunca habían dicho, algunos de que los había descrito de manera errónea y agresiva, y otros lo acusaban directamente de mentiroso.

Uno de los demandantes más conocidos fue el Dr. Rupert Sheldrake, el biólogo de Cambridge cuya controvertida idea de la resonancia mórfica llevaría – al menos de manera teórica – a la demostración de la existencia de la PES (Percepción Extrasensorial). Para probar su idea, Sheldrake publicó una serie de estudios sobre un perro que parecía saber cuándo su dueño iba a volver a casa.

A raíz de la explosión de publicidad de Sheldrake, Randi le dijo a un periodista: “en la JREF hemos puesto a prueba estos postulados. Y fallaron”. Pero cuando conocí a Sheldrake en su casa de Hampstead, hizo una acusación grave. “Randi es un mentiroso y un tramposo”, dijo. “Cuando le pedí los datos, tuvo que admitir que no había hecho ninguna prueba”.

El Asombroso Randi


Según Sheldrake, sus solicitudes directas de datos fueron ignoradas dos veces. Después de apelar a otros en la JREF, Randi finalmente contestó, explicando que no podía suministrar los datos porque la fundación había sido arrasada por una inundación, y los perros en los que había hecho las pruebas ahora estaban en México porque su propietario “había fallecido trágicamente el año pasado en un terrible accidente”.

Randi fue educado, algo inusual en él. “Exageré mi argumentación contra la realidad de la PES canina al basarme en la pequeña cantidad de datos que obtuve”, escribió. “Fue imprudente e impropio de mí hacerlo de esa manera. Me disculpo sinceramente”.

Pero luego, públicamente, Randi atacó a Sheldrake. Sobre su propia ausencia de datos escribió “Una búsqueda en nuestro sitio habría suministrado [a Sheldrake] todos los detalles que posiblemente podría necesitar. Alternativamente, yo podría habérselos suministrado si él los hubiera pedido. Eso es lo que hacemos en la JREF”.

En 2011, viajé a Las Vegas para la convención anual de fans de Randi, The Amaz!ng Meeting, para preguntarle sobre varias de estas quejas por su falta de honradez. Él respondió más bien con negaciones o apelando al hecho de que aquellos eventos habían ocurrido hacía mucho tiempo. En cuanto a Sheldrake, dijo, “¿A qué experimentos específicos te refieres?”

“Los que le dijo a la revista Dog World que había realizado”, le dije. “En Nueva York. El propietario murió, los perros están en México y los archivos se perdieron en una inundación”.

“Esa fue una de las inundaciones del huracán”, asintió con la cabeza

Entonces, ¿qué arrojaron esas pruebas?

“Debo admitir que no recuerdo haber dicho que estas pruebas fueran realizadas. Pero estoy dispuesto a ver la evidencia de ello”.

Le entregué los correos electrónicos presentados por Sheldrake.

“Oh”, dijo.

Presionado sobre la forma en que había tratado a Sheldrake, insistió en que no había mentido porque cuando se ofreció a enviar los datos, los archivos aún no habían sido destruidos por el huracán Wilma. Fue recién después de nuestro encuentro que me di cuenta de que Wilma tuvo lugar cuatro años antes de la fecha en la cual él afirma que los datos estaban disponibles. Pero antes de separarnos, le dije que mi investigación había pintado el cuadro de un hombre inteligente que a menudo tiene razón, pero que tiene cierto elemento en su personalidad que lo lleva a exagerar.

“Oh, sí; estoy de acuerdo”, dijo.

“Y a veces a mentir. Se deja llevar”.

“Oh, sí; estoy de acuerdo. No se trata de eso. No sé si las mentiras son siempre mentiras conscientes”, dijo. “Pero pueden haber falsedades”.

Fue algo valiente y sorprendente. Aún más sorprendente, sin embargo, fue lo que Randi tenía para decir cuando fue objetado su deseo de que “el principio de la supervivencia del más apto se demostrase draconianamente por sí mismo” en los usuarios de drogas. Aquello sonaba demasiado a darwinismo social. “La supervivencia del más apto, sí”, dijo. “El fuerte sobrevive... Creo que debe hacerse un esfuerzo serio en educar a la gente con aberraciones mentales que tienen antecedentes familiares de enfermedades hereditarias; educarlos para evitar que se procreen. Creo que deberían ser congregados en un lugar adecuado y demostrarles lo que significaría su procreación para la raza humana. Sería muy perjudicial”.

Más recientemente he empezado a investigar sobre su fundación educativa, la JREF, que ostenta el estatus de exención de impuestos en los EE.UU. y depende en parte de donaciones públicas. Me preguntaba cuál era el verdadero trabajo educativo que realizaba la organización - que entre 2011 y 2013 tuvo un ingreso promedio de $ 1,2 millones por año. Los documentos financieros revelan que, en promedio, sólo $ 5100 son prodigados en becas.

En su página web hay algunos libros electrónicos, videos, y planes de lecciones sobre temas tales como las hadas. También organizan una convención anual de fans. James Randi, durante ese período, ha cobrado un salario anual promedio de 195.000 dólares. Mis solicitudes de detalles de las actividades educativas de la fundación, en los últimos 12 meses, han sido evitadas y luego ignoradas.

Nada de esto o sobre las opiniones extremas de Randi es evidente en la película An Honest Liar. Pese a que su mentira deshonesta es insinuada, la película hace silencio sobre algunos de sus juegos de manos. Uno de estos episodios es su “Carlos Hoax” (“la Farsa de Carlos”). En 1988, en un esfuerzo por exponer a los crédulos medios de comunicación, Randi persuadió a Deyvi Peña (quien posteriormente fuera su cónyuge) de fingir que era un médium capaz de canalizar a un espíritu de 2.000 años de antigüedad antes de presentarlo a los periodistas de Australia. Durante décadas, Randi ha afirmado que el truco fue un éxito, diciendo que “demostró que los medios pueden ser voluntariamente seducidos siempre y cuando estén convencidos de que rendirse ante las patrañas aumentará el rating”.

James Randi y Deyvi Peña 


El documental también presenta el engaño como una victoria para Randi. Y sin embargo, los relatos de la época sostienen que, por el contrario, los periodistas en realidad eran muy escépticos con respecto a Carlos. Un reportero de The Skeptic dijo: “la cobertura de los medios no fue crédula; nadie creyó que [Pena] fuera genuino”.

Escribiendo para The Daily Grial, Greg Taylor relata que cuando un investigador telefoneó a Randi para pedirle su opinión sobre Carlos, él se escabulló de la pregunta. “Así que cuando un canal de medios efectivamente consultó al escéptico más prominente del mundo sobre este tema, él básicamente los estafó - y para colmo salió a quejarse de que los medios de comunicación australianos no incluyeron las opiniones de los escépticos al respecto”.

El director de la película, Justin Weinstein, dice que es consciente de esta perspectiva muy diferente sobre el asunto del “Carlos Hoax”. Pero dice también que su documental no es estrictamente un trabajo de periodismo. Más bien, como Randi, es un narrador de historias. “A veces hay verdades más importantes a las que puedes acceder cuando no te adhieres a los hechos”.

Cuando le digo a Weinstein que mi propia investigación me lleva a creer que Randi no puede ser descrito con justicia como “un mentiroso honesto”, dice, “No hay duda de que ha cometido errores. A veces, con el fin de llegar a una verdad uno debe tergiversar la verdad. Y en el caso de Randi a veces ha ido demasiado lejos. La ironía es que él lidera un movimiento escéptico que pone el grito en el cielo cuando otras personas mienten”.

Pero tanto para Weinstein, como para muchos miles de discípulos de Randi, el fin justifica los medios. “Independientemente de los hechos que puedan haber sido tergiversados en el trascurso de la vida de Randi”, dice, “los logros que ha alcanzado en términos de cambiar las vidas de las personas para mejor, es innegable”.






[1] Nota: me tomé la libertad de traducir la palabra “debunker” alternativamente como “desacreditador” y “desmitificador”; originalmente “debunker” tiene un matiz bastante agresivo, dado que “bunk” significa “patraña” “disparate” o, en argentino, “bolazo”. “Desacreditador” contiene ese elemento agresivo aunque tal vez no refleje demasiado bien lo que significa “debunker” y “desmitificador” tal vez es más certero, pero no contiene el elemento agresivo; de ahí que decidí utilizar ambos términos. (“desenmascarador” y “ridiculizador” a pesar de ser palabras medio inventadas, también podrían funcionar)

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