jueves, 11 de abril de 2024

Peronismo Esotérico (Parte 1)

 


Peronismo Esotérico (Parte 1)

Por Sirius Mazzu

 

En octubre de 2022 tuve el honor de volver a participar como invitado de Pink Floyd es un Invento de la CIA (PFEUIDLCIA), podcast conspirocómico que – desde la ciudad de Salta – conducen los capos de José y Rodrigo con la ocasional participación del amigo Kokote Multiversal. El primer convite había sido en 2022, para hablar de Discordianismo. El tema de la noche de octubre de 2023 fue la relación del peronismo con diferentes ramas del esoterismo y sus ramificaciones en la cultura argentina. Fue una carla larga y caótica (¡4 horas de chamuyo!) y – citando al Dr. Multiversal – nos quedamos con la sensación de habernos subido a una montaña rusa parapolítica.

Si bien en 2023 los muchachos de PFEUIDLCIA, con la ayuda en edición, montaje y recuperación de audio de Jimena Ferrario, fueron subiendo la charla a Youtube, fragmentada en 8 partes, y en 2024 la hicieron accesible en Spotify, y a pesar de lo extenso del episodio, me quedaron algunas cosas en el tintero. Hace poco, revolviendo en mis archivos, encontré los papeles del “Peronismo Esotérico Files”: hojas manuscritas, textos impresos y fotocopias de libros que utilicé aquella vez como back-up y ayudamemoria. Este hallazgo me pareció una buena oportunidad para publicarlos aquí en el blog, para quien quiera ampliar algunos de los tantos “rabbit holes” que suscita el tema.  

 

Antes que se me tiren al cuello antiperonistas y peronistas por igual, me gustaría hacer una aclaración: no odio el peronismo, ni tampoco creo (como los antiperonistas más rabiosos) que sea la fuente de todos los males que afligen a la Argentina. No me considero peronista, pero sí me fascina profundamente su historia y, por supuesto, su relación con el ocultismo, que procederemos a analizar.

 

 


Eva María Duarte nació en el área rural de Los Toldos, el 7 de mayo de 1919. Era hija ilegítima de Juan Duarte y Juana Ibarguren. Su padre, estanciero y político conservador de peso en Chivilcoy, cercana a Los Toldos, mantenía dos familias: una legítima en Chivilcoy, con su esposa legal Adela D´Huart o Estela Grisolía y varios hijos, ​ y otra considerada «ilegítima», en Los Toldos, con Juana Ibarguren, con quien tuvo cinco hijos (incluyendo a Eva). Eva vivió en el campo hasta 1926, cuando su padre falleció y la familia quedó desprotegida. A los quince años de edad migró a la ciudad de Buenos Aires, donde se dedicó a la actuación, alcanzando renombre en el teatro, el radioteatro y el cine. En 1943 fue una de las fundadoras de la Asociación Radial Argentina (ARA), sindicato del que fue elegida presidenta.

En enero de 1944 conoció a Juan Domingo Perón, por entonces secretario de Trabajo y Previsión, en un acto dedicado a recaudar fondos y ayuda a las víctimas del terremoto de San Juan de 1944. Perón recordaría aquel primer encuentro de esta manera:

Eva entró en mi vida como el destino. Fue un trágico terremoto que sacudió la provincia de San Juan, en la cordillera, y destruyó casi enteramente la ciudad, el que me hizo encontrar mi mujer. En aquella época yo era ministro de Trabajo y Asistencia Social. La tragedia de San Juan era una calamidad nacional (…). Para socorrer a la población movilicé al país entero; llamé a hombres y mujeres a fin de que todos tendiesen la mano a aquella pobre gente de aquella provincia remota (…). Entre los tantos que en aquellos días pasaron por mi despacho, había una joven dama de aspecto frágil, pero de voz resuelta, con los cabellos rubios y largos cayéndoles a la espalda, los ojos encendidos como por la fiebre. Dijo llamarse Eva Duarte, ser una actriz de teatro y de la radio y querer concurrir, a toda costa, a la obra de socorro para la infeliz población de San Juan.



En febrero, Perón y Eva ya estaban viviendo juntos, y Eva fue tomando un papel cada vez más decisivo, no solo en la vida de Perón, sino en el propio movimiento peronista. Perón se casó con Eva en Junín el 22 de octubre de 1945, después de ser liberado de la prisión en la que lo había puesto el golpe de Estado dirigido por el general Ávalos.

Eva comenzó a participar abiertamente en la política acompañando a Perón, como su esposa, en la campaña electoral para las elecciones presidenciales de 1946. La participación de Eva en la campaña de Perón era algo novedoso en la historia política argentina. En aquel momento las mujeres carecían de derechos políticos y las esposas de los candidatos tenían poca presencia pública. Marcelo Larraquy, en su libro López Rega. El Peronismo y la Triple A (2011), comenta:

Perón y Eva se casaron el 22 de octubre de 1945. Perón, viudo y con 50 años, ya estaba en el primer plano de la política argentina. Unos días antes, el presidente, general Edelmiro J. Farrell, que veía cómo la figura del coronel tomaba vuelo propio, lo había obligado a renunciar a sus tres cargos en el gobierno: la vicepresidencia, el ministerio y la secretaría de Trabajo y Previsión. Perón fue confinado a la isla Martín García, a fin de apartarlo de la política y arrojarlo al olvido, pero el 17 de octubre una movilización de trabajadores sindicalizados y otros sectores excluidos por la sociedad conservadora llegó hasta la Plaza de Mayo y forzó su libertad. En defensa de la transformación económica y la justicia social, lanzaron a Perón al centro de la escena política. Esa tarde, el líder militar habló por primera vez desde el balcón de la Casa de Gobierno. Aunque su verdadero rol en la crisis de octubre es todavía confuso, lo cierto es que Eva se convirtió en una daga dispuesta a clavarse en el corazón de quien se atreviese a atacar a su marido.

En febrero de 1946, Perón fue elegido presidente. Su esposa, a diferencia de las primeras damas que sólo se hacían visibles en el Tedeum de la Catedral, el chocolate del 9 de Julio en el Teatro Colón y el té de las Damas de Beneficencia, fue la abanderada de un terremoto social. Empezaban a llamarla Evita.

No sólo fue el emblema del activismo justicialista: fue el motor de la transformación y se constituyó en el nexo directo entre los trabajadores y su marido. Como sucesora del mismo Perón en la Secretaría de Trabajo, convirtió a la Confederación General del Trabajo (CGT) en su brazo político y, a medida que construía la identidad política del movimiento peronista y criticaba la opresión de la oligarquía, neutralizó a los sindicatos que pretendían independizarse del gobierno y la CGT, persiguió a obreros comunistas y socialistas y aplastó huelgas rebeldes.



En 1947, Eva se embarcaría en una gira europea de 64 días denominada la “Gira del Arco Iris”, partiendo en junio y regresando el 23 de agosto de 1947. Durante la misma visitó España, Italia y el Vaticano, Portugal, Francia, Suiza, Brasil y Uruguay. La gira tenía como objetivo buscar alianzas internacionales, firmar acuerdos prósperos para el país y brindar ayuda a una Europa devastada por la guerra. Pero antes de iniciar la gira, Eva buscó apoyo espiritual. Marcelo Larraquy escribe:

En 1947 Evita visitó Corrientes junto a Perón en visita oficial para inaugurar el Puente Internacional que une Paso de los Libres con Uruguayana (…)

Después del corte de cinta, (…) luego de una jornada de almuerzos y cenas de honor, placas e inauguraciones, Perón regresó en tren a Concordia y luego abordó el barco presidencial Tecuara hasta el puerto de Buenos Aires.

Evita durmió en Paso de los Libres para encontrarse al día siguiente con Victoria Montero.

Cuando Evita llegó junto con la comitiva a la casa de la calle Rivadavia, la Madre Espiritual estaba sentada bajo los árboles, en el patio interior, esperando que pasara una corriente vibratoria de la Naturaleza, la corriente de Dios. Tenía los ojos cerrados. Sintió la presencia de la Abanderada de los Humildes y los abrió.

—Sos la enviada de Dios —le dijo—. Los pobres siempre te agradecerán todo lo que estás haciendo por ellos.

Victoria Montero revelaba muy poco de su vida personal. Su pasado se había convertido en una leyenda. Se decía que había nacido en España, que a los 10 años sus padres la habían traído en barco a Sudamérica, y que al cruzar el Peñón de Gibraltar tuvo una clarividencia, una visión astral y espiritual. Con el correr del tiempo, su percepción se fue haciendo cada vez más fina, y empezó a contemplar la realidad que nadie veía.

Victoria había nacido en una familia católica. Sus hermanas se ordenaron monjas y, cuando los padres murieron, decidieron donar la herencia a la Iglesia. Se cree que Victoria vivió en Buenos Aires y que, antes o después de casarse con Juan Caminero, viajó a Porto Alegre para vivir en una hacienda fuera de la ciudad, donde habría tomado contacto con un grupo de asesores del general Getulio Vargas, quien sería presidente del Brasil. La revolución de 1924 hizo que se mudaran a San Pablo. Con Caminero tuvo un hijo, Ernesto. Después de ese primer matrimonio, Victoria y su hermanastra Teresa, que siempre la acompañaba, se casaron con los hermanos uruguayos Juan y Bartolomé Montero. Desde entonces fue Victoria Montero. En el Brasil fue partera, socorrió a desamparados, ayudó a mendigos y asistió a leprosos en los hospitales. Decía que su misión era poner el alma, el espíritu y el cuerpo para servir a Dios y al prójimo.

Del Brasil se trasladó a la ciudad de Corrientes, y de allí se mudó a una casa antigua de Paso de los Libres, sobre la calle Rivadavia. Victoria abrió las puertas de esa casa —aunque durante treinta y tres años fueron pocas las veces que ella misma las traspuso— para recibir a todo aquel que buscara comida u hospedaje.

Victoria Montero era una vidente que había formado un grupo espiritualista que organizaba sesiones de meditación y mantras, con el objetivo de elevar la vibración para alcanzar la Consciencia Crística. Se decía que si alguien se acercaba a ella en busca de consejo, la Madre Victoria podía leer a esa persona como un libro abierto: veía sus virtudes, vicios, defectos y cuál era la misión espiritual que esa persona tenía en la Tierra.

Su casa contaba con una nutrida biblioteca, poblada mayormente por libros esotéricos: teosofía, rosacrucismo, cristianismo esotérico pero, sobre todas las cosas, la Madre Victoria seguía las enseñanzas de Hilarión del Monte Nebo, nom de plume de Josefa Rosalía Luque Álvarez.

Josefa Rosalía Luque Álvarez


Josefa Rosalía del Corazón de Jesús Luque Álvarez había nacido en la ciudad de Villa del Rosario, provincia de Córdoba, el 18 de marzo de 1893. Sus padres Don Rafael Eugenio Luque y doña Dorotea Álvarez la educaron en el Colegio de las Carmelitas Descalzas de la ciudad de Córdoba. Desde el año 1932, se radicó en una isla del delta bonaerense en la localidad de Tigre. En el año 1938 fundó la Escuela “Fraternidad Cristiana Universal”, siendo sus fundamentos “el cultivo interior” mediante el “conocimiento de sí mismo”, y la unión íntima con la Divinidad por la “meditación” conjuntamente con el “buen pensar, sentir y obrar”.

Autora prolífica, a lo largo de 30 años escribió – según ella canalizando espiritualmente al sabio esenio Hilarión del Monte Nebo – la trilogía Arpas Eternas, Relatos de la vida de Cristo, Cumbres y Llanuras. En 1959, bajo inspiración de “Sisedón de Trohade”, publicó Orígenes de la Civilización Adámica y en 1966 su obra póstuma Moisés, el vidente del Sinaí.

Mezclando una textura teosófica con elementos de Lemuria y la Atlántida, Josefa (bah, Hilarión) afirmaba que Jesucristo había sido educado por la secta de los esenios y que sus enseñanzas son un reflejo de los de aquel culto:

 Los esenios (en hebreo: אִסִּיִים‎ isiim; en griego: εσσηνοι, εσσαιοι o οσσαιοι; essenoi, essaioi, ossaioi) eran los miembros de una secta judía, establecida probablemente desde mediados del siglo ii a. C. Sobre el origen de la palabra «esenio» se han tejido varias hipótesis: puede provenir del vocablo griego «ὅσιος» (ossios: ‘santo’, ossa: ‘santos’), o ser una referencia al griego hasidei (‘piadosos’), en arameo hesé. Escritos árabes se refieren a ellos como magaritas (‘de las cuevas’). Se ha propuesto que el nombre proviene del hebreo asaim (עשים), esto es “hacedores”, ya que ellos decían “si la Torah lo dice, lo hacemos”, del verbo hacer=laasot (לעשות), y del plural en masculino=im (ים)

Tras la Revuelta Macabea (166-159 a. C.), que habían apoyado pero cuyos resultados finales no compartieron, se retiraron al desierto para «preparar el camino del Señor», bajo el mando de un nuevo líder, el Maestro de Justicia.

Si alguien deseaba ser miembro de la comunidad (yahad) debía ser instruido, aceptado y luego pasar tres años de prueba para ingresar definitivamente. A los que hacían el juramento y entraban en la comunidad se les exigía una vida entera de estudio de la Ley, humildad y disciplina. No volvían a jurar, pues estaban obligados a decir siempre la verdad. Sus bienes pasaban a ser parte de toda la comunidad y, al igual que los frutos del trabajo personal, se distribuían según las necesidades de cada uno, dejando una parte para auxiliar a pobres, viudas, huérfanos, mujeres solteras de edad, desempleados, forasteros y esclavos fugitivos que, sin ser integrantes de la comunidad, requirieran ayuda. Se imponía también la observancia de un estricto código de disciplina, cuya base era la corrección fraterna mutua. ​Por lo general, las mujeres eran aceptadas dentro de la comunidad, y los hombres practicaban el celibato toda su vida, aunque según Josefo, una parte de los esenios sí permitían el matrimonio​ y entre las normas de Qumrán se reconoce claramente la opción de casarse,​ pero se exige monogamia estricta para todas las personas, incluso los reyes.


La Madre Victoria seguía las enseñanzas de Josefa Rosalía Luque Álvarez/Hilarión del Monte Nebo, y luego de la muerte de Eva Perón le acercaría esa misma literatura a un joven José López Rega, convirtiéndose también en su Maestra Espiritual (cuando López Rega aún no oficiaba de secretario de Perón, pero ya llegaremos a esa parte).

Pero volvamos atrás.

Como bien señala el autor Juan Pablo Bubello en el artículo Espiritismo y Catolicismo durante el Peronismo, la Escuela Científica Basilio fue uno de los grupos espiritistas más importantes del campo esotérico argentino del siglo XX. Esta Escuela fue fundada el 1 de noviembre de 1917 en la calle Rawson, 53, de la ciudad de Buenos Aires, por el escribano francés naturalizado argentino Eugenio Portal, hijo del inmigrante galo Pedro Basilio Portal – de quien tomó el nombre para su institución.

El espiritismo, que había llegado a la Argentina en oleadas desde mediados del siglo XIX, estaba teniendo gran acogida en el país, cosa que preocupaba a la Iglesia. La Escuela Basilio presentaba elementos católicos estando, a diferencia de otras corrientes espiritistas, fuertemente centrada en las figuras de Jesucristo y María.

Desde sus inicios la Escuela Científica Basilio tuvo personería jurídica y, en 1925, se registró en el Registro Nacional de Culto como asociación espiritista; tras la muerte de Eugenio Portal el 3 de julio de 1927, fue reemplazado por Gerónimo Podestá; en 1940 la Escuela ya contaba con unos 400 miembros y una casa central, y diez años después alcanzaba los 21.000, con 34 filiales; en 1950 fue inscrita en el Fichero de Cultos del Estado y entre 1939 y 1974 fue dirigida por Hilario Fernández.

Eugenio Portal


Este crecimiento vertiginoso de la Escuela Científica Basilio hizo que la Iglesia Católica parara la oreja y le saliera inmediatamente al cruce.

El espiritismo no fue lo único que fue importado de Europa desde mediados del siglo XIX: también se importó el pensamiento liberal, la masonería, el anarquismo y otros movimientos y corrientes que el catolicismo no solo consideraba anticatólicos sino que también antiargentinos ya que la Iglesia buscaba identificar a la unidad nacional con el catolicismo, el cual debía ser el núcleo de la nacionalidad argentina.

La vuelta de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires en 1936, y en las nacionales desde 1943, le dio un gran nuevo impulso a la Iglesia, que buscaba el adoctrinamiento católico de la población. En este marco, el catolicismo le declaró abiertamente la guerra a todo movimiento que consideraba anticatólico y (por ende) antiargentino: la masoneria, el comunismo, el protestantismo, el socialismo y, por supuesto, el espiritismo.

Dice Bubello en el citado artículo:

Mientras la Iglesia obtenía el apoyo del Gobierno Militar de 1943 para avanzar en su restauración católica, paralelamente los espiritistas de la Escuela Científica Basilio desplegaban una nueva táctica: la organización de actos y eventos públicos masivos en el centro mismo de la ciudad de Buenos Aires. Y lo más provocativo, entendemos, para la Iglesia Católica, fue el slogan con el cual se promovieron: “¡Jesús no es Dios!”. 

En el libro Jesús. Yo Soy tu Maestro la Escuela Científica Basilio afirma que

Jesús de Nazaret no es Dios —como lo considera la mayoría de los grupos cristianos, incluido el catolicismo— sino solo un espíritu encarnado, igual que nosotros, solo que este espíritu es uno de los que nunca se alejaron del lado de Dios y por ello es un espíritu puro de luz o armonía espiritual, que utilizó una de las funciones principales de la mente, el sentido espiritual, que le permitió relacionarse con el plano etéreo y elaborar los basamentos de la Idea Nueva.

Escuela Científica Basilio

En esta lucha entre la Iglesia y el espiritismo, el gobierno peronista – al menos al comienzo – se puso del lado del catolicismo y a comienzos de 1948 anuló la personería jurídica de la Escuela Científica Basilio, e intentó obstaculizar su expansión. Cuando en septiembre de 1948 varios sacerdotes fueron implicados en el intento de asesinato contra Perón preparado (presuntamente) por Cipriano Reyes, la relación con la Iglesia se agrió. A partir de 1950 el escenario cambió a favor del espiritismo y particularmente de la Escuela Científica Basilio, ya que el gobierno tomó otra postura, por causa de su propio conflicto con la Iglesia Católica.

Continúa Bubello:

En mayo de 1950, no sólo el gobierno suspendió la medida que había quitado la personería jurídica a la Escuela Científica Basilio, sino que, en julio de ese mismo año, cuando el jefe de la Policía clausuró, por propia iniciativa, algunos centros de la Escuela, fue duramente criticado por Perón que ordenó su reapertura inmediata

En ese entonces comenzaron a correr rumores en la ciudad de Buenos Aires diciendo que Perón realizaba prácticas espiritistas.

Pero más provocativo fue algo que pasó al poco tiempo. Buenos Aires se vio invadida por multitud de folletos diciendo “¡Jesús no es Dios!” que publicitaban otro acto de la Escuela, y uno muy importante: el 15 de octubre de 1950 realizaban un evento nada más y nada menos que en el Luna Park; Perón, junto a Evita, les enviaron un telegrama de adhesión.

Uno de los folletos polémicos de la Escuela Científica Basilio


Continúa Bubello:

En las inmediaciones del acto, donde la Escuela se presentaba públicamente como “Escuela Científica Basilio, de ciencia y culto espiritista”, algunos de sus seguidores chocaron con grupos pertenecientes a la Acción Católica, que intentaban interrumpirlo al grito de “¡Jesús es Dios!” y fueron detenidos por la policía. Ante el escándalo público, el cardenal Copello dispuso la organización de actos de reparación de la horrenda blasfemia el domingo siguiente en todas las iglesias de la arquidiócesis; mientras las voces de la prensa adicta (Criterio, El Pueblo, Los principios, Antorcha) condenaron masivamente tanto el acto como lo que enfatizaron era “complicidad oficial” con la organización del evento. Más aún. En este marco de álgida escalada del conflicto que adquiría ribetes de violencia política, incrementando la presión, la célebre Revista Criterio, denunció a la Escuela Científica Basilio (descalificándola en términos de “secta” que difundía la “leyenda `Jesús no es Dios´”) y exigía la investigación del gobierno

El conflicto siguió profundizándose, y cuando en junio de 1952 Perón comenzó su segundo gobierno, desde algunos sectores de la oposición se denunciaba que había asistido a sesiones espíritas con un médium brasileño.

En 1954, el gobierno peronista suspendió por resolución ministerial del poder ejecutivo la enseñanza de religión en las escuelas públicas; el 31 de octubre, la Escuela celebró otro acto en el Luna Park, lo cual motivó que, en noviembre, la Iglesia denunciara al espiritismo, como una “...práctica supersticiosa que osaba constituirse en entidad jurídica para promoverse el status de religión”

Por supuesto, todo esto culminó en 1955 con el golpe militar que derribó al gobierno peronista. Incluso en su exilio, Perón continuaría teniendo sus roces y vaivenes con la Iglesia, hasta su reconciliación en los 70s, pero eso lo veremos más adelante.



Continuará…

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