viernes, 31 de marzo de 2023

¡RAY NELSON VIO LOS FNORDS! PEQUEÑO HOMENAJE A RAY NELSON por Mazzu

 

¡RAY NELSON VIO LOS FNORDS! PEQUEÑO HOMENAJE A RAY NELSON

Por Mazzu

 

Ray Nelson señalando los fnords invisibles

Estuve tentado en titular este artículo como RAY NELSON VIO LOS FNORDS MIENTRAS ATRAVESABA VOLANDO CON SU GORRITA DE HÉLICE EL HELADO INFIERNO DE PHILIP DICK (ya verán por qué), pero me pareció muy largo.

Conocí al autor norteamericano de ciencia ficción Ray Nelson gracias a ¡Illuminatus!. Ray Nelson murió el año pasado, el 30 de noviembre de 2022, a los 91 años de edad, aunque yo me enteré de su muerte hace unos días.





Según su biografía en raynelson.com, Nelson nació el 3 de octubre de 1931 en Schenectady, Nueva York. Al terminar la secundaria, asistió a la Universidad de Chicago, donde cursó estudios de teología, En la década de 1950 se trasladó a París, donde conoció a Allen Ginsberg, Gregory Corso y William Burroughs entre otras figuras de la Generación Beat, así como a los existencialistas Jean Paul Sartre, Boris Vian y Simone de Beauvoir. Posteriormente coeditó Miscellaneous Man, la primera pequeña reseña literaria beatnik. En París, trabajó con Michael Moorcock contrabandeando libros de Henry Miller, que en esa época estaban prohibidos fuera de Francia. También fue en Francia donde conoció y se casó con Kirsten Enge, una chica noruega, y donde nació su hijo Walter. Cuando su visa expiró, volvió a los EEUU junto a si recién formada familia, para instalarse en California. Nelson era amigo de la infancia de otro escritor, un grande de la ciencia ficción: Philip K. Dick.

Decía más arriba que conocí a Nelson gracias a ¡Illuminatus!. Y no es que él aparezca allí como personaje ni nada; de hecho, en ¡Illuminatus! ni siquiera lo mencionan. Déjenme explicar. Uno de los temas más conocidos de aquella loca novela psicodélica que Robert Anton Wilson y Robert Shea escribieron entre fines de los 60s y comienzos de los 70s (publicada en 1975) y que tuve el placer de traducir, es el tema de los Fnords.

La primera aparición de la palabra fnord, según nos dice Adam Gorightly en su página Historia Discordia, fue en la cuarta edición de la “biblia discordiana”, el Principia Discordia (1970). Pero en dicho 'debut' la palabra aparentemente sólo es una cosa descolgada: aparece al pie de la página 00010, totalmente fuera de contexto – como la mayor parte del diseño caótico de los collages del PD – y no parece tener ningún significado particular. Al parecer fueron Shea y RAW quienes le dieron al fnord el sentido con el que hoy en día lo conocemos: una metáfora de la Cultura del Miedo; el miedo inculcado adrede a la población a través de la desinformación deliberada.



En la novela, fnord es una palabra 'disparadora' de miedo y ansiedad; posee estas cualidades porque – según los Mitos de Illuminatus – fuimos programados (o mejor dicho condicionados mediante técnicas hipnóticas) desde pequeños para temerla e ignorarla, haciéndose invisible en el proceso. Esta palabra “invisible”, pero percibida de manera subliminal, hace que no analicemos en profundidad el conjunto informativo que la contiene, es decir, nos genera aversión hacia la información y el análisis. En la novela, el director de la revista política Confrontación, Joe Malik, gracias a la desprogramación que el agitador discordiano Hagbard Celine opera en él mediante la hipnosis, logra ver los fnords y recuerda cómo había sido programado para que se volvieran invisibles para él:

-Ha llegado la hora de que veas los fnords.

Y entonces me desperté en mi cama a la mañana siguiente. Me hice el desayuno de muy mal humor, preguntándome si había logrado ver los fnords,  fueran lo que coño fuesen, durante las horas que había perdido, o si los vería tan pronto como saliera a la calle. Debo admitir que me los imaginaba bastante espeluznantes. Criaturas supervivientes de la Atlántida con tres ojos y tentáculos que caminaban entre nosotros, invisibles gracias a algún tipo de escudo mental, y que trabajaban en secreto para los illuminati. Era un concepto desconcertante, aunque al final cedi al miedo y miré por la ventana pensando que sería mejor verlos primero desde lejos.

Nada. Tan solo había gente ordinaria y somnolienta que se dirigía a coger el autobús o el metro.

Aquello me calmó un poco, así que me preparé las tostadas y el café, y fui a buscar el New York Times al pasillo. Encendí la radio y sintonicé algo de Vivaldi en la WBAI, me senté, cogí una tostada y comencé a leer la portada del periódico.

Entonces vi los fnords.

El artículo hablaba de otra de las interminables disputas entre Rusia y los Estados Unidos durante la Asamblea General de la ONU, y después de cada cita directa del discurso del delegado ruso, pude leer un «¡Fnord!» bastante destacado. El segundo titular hablaba del debate en el Congreso para retirar las tropas de Costa Rica; detrás de cada argumento presentado por el senador Bacon había otro «¡Fnord!». Al final de la portada había una de las editoriales típicas del Times sobre el problema creciente de la contaminación ambiental y el incremento del uso de máscaras de gas entre los neoyorquinos; los efectos más alarmantes de los químicos estaban intercalados con un montón de «Fnords».

De repente vi los ojos de Hagbard que me quemaban en mi interior y oí su voz:

-Tu corazón permanecerá en calma. Tus glándulas suprarrenales permanecerán en calma. Calma, todo en calma. No entrarás en pánico. Mirarás al fnord y lo verás. No lo evitarás ni lo borrarás de tu mente. Vas a permanecer en calma y te vas a enfrentar a él.

Y más atrás, mucho más atrás: mi profesor del primer curso de primaria escribió FNORD en la pizarra mientras una rueda con el dibujo de una espiral giraba y giraba sobre su escritorio, giraba y giraba, y su voz decía de manera monótona:

-EL FNORD NO TE COMERÁ SI NO LO VES, NO VEAS EL FNORD, NO VEAS EL FNORD...

Volví a mirar el diario y todavía podía ver los fnords.

Me di cuenta de que aquello iba un paso más allá del condicionamiento de Pávlov. El primer reflejo condicionado consistía en experimentar una reacción de pánico (o síndrome de activación) cada vez que encontraba la palabra «fnord». El segundo reflejo condicionado era borrar de tu mente lo sucedido, incluso la misma palabra, seguido por un sentimiento de angustia remanente que no podemos explicar. Y, por supuesto, el tercer paso era atribuir aquella ansiedad a las noticias del periódico, que ya de por sí eran bastante malas.

La esencia del control es el miedo. Los fnords provocaban que toda una población estuviera sumida en un estado de emergencia de baja intensidad, atormentada por úlceras, mareos, pesadillas, taquicardia y otros síntomas del exceso de adrenalina. Toda mi arrogancia izquierdista y el desprecio por mis paisanos se derritieron y sentí una lástima genuina. Comprendí por qué los pobres cabrones se creían todo lo que se les decía, por qué aguantaban la polución y las aglomeraciones sin quejarse, por qué veían cómo enviaban a sus hijos a que los sacrificasen en guerras interminables, por qué nunca protestaban ni devolvían las agresiones, por qué nunca demostraban mucha alegría, excitación, curiosidad ni otras emociones humanas normales, por qué eran siempre tan estrechos de miras,por qué pasaban por los barrios bajos sin notar la miseria ajena o el peligro que podría suponer para su seguridad... Entonces tuve una corazonada y fui a buscar los anuncios. Ocurrió lo que me imaginaba: no contenían fnords. Esa era otra parte del truco: tan solo a través del consumismo, un consumismo permanente, la gente podía escapar de la amenaza amorfa de los fnords invisibles.

Seguí dándole vueltas a ese pensamiento mientras iba de camino a la oficina. Si le señalara un fnord a una persona que no había sido desprogramada como Hagbard había hecho conmigo, ¿qué diría? probablemente leería la palabra previa o posterior al fnord. «No, esta palabra», le diría. Y aun así seguiría leyendo una palabra contigua. Pero ¿aumentaría su nivel de pánico a medida que la amenaza se acercara la mente consciente? Preferí no probar aquel experimento; podría provocarle una fuga psicótica al sujeto. A fin de cuentas, el condicionamiento se producía en la escuela primaria.No me extraña que todos odiemos tanto a nuestros profesores: tenemos una idea leve y difusa de lo que nos han hecho al convertirnos en fieles sirvientes de los illuminati. 



Por lo tanto, “ver los fnords” podría resumirse, como dice David Robertson en este ensayo sobre RAW, en “hacerse consciente de los detonadores emocionales inconscientes con los que los medios de comunicación manipulan la opinión pública”, es decir, tener la capacidad de percibir dicha manipulación y de ver hacia dónde nos quiere llevar el sesgo de la información. Además, el hecho de que sean los maestros los que inculcan a los niños el programa Illuminati de rechazo y miedo a los fnords podría leerse como una metáfora de que en nuestra sociedad la educación no nos enseña a procesar y comprender la información, sino a memorizarla y luego reaccionar emocionalmente ante ella.

 


La primera vez que leí Illuminatus , (creo que fue en 2009, o 2010 como mucho) la escena de los fnords me recordó mucho a la película de John Carpenter They Live (1988); en ella, el protagonista, un obrero llamado John Nada (Roddy Piper), encuentra unos anteojos que le hacen ver la realidad sin el filtro del hipnotismo y descubre que todo está repleto de órdenes subliminales: un cartel que a simple vista dice “Viaje al Caribe” – con la imagen de una mujer en una playa –, con los anteojos muestra el texto “cásate y reprodúcete” sobre un fondo en blanco. También ve que el dinero dice “éste es tu Dios”.Las órdenes habían sido colocadas por unos aliens camuflados (que él podía distinguir de los seres humanos gracias a los lentes) que tenían dominada a la humanidad mediante control hipnótico. 



Dado a que la película es de 1988 e Illuminatus fue publicada en 1975, en su momento pensé que el guionista de la película podría haberse inspirado en la idea de los fnords de Wilson y Shea; pero también en aquella época descubrí que They Live estaba basado en un cuento de Ray Nelson titulado Eight O'Clock in the Morning , publicado en 1963 en The Magazine of Fantasy & Science Fiction (en este enlace pueden leerlo en español). El cuento – que es bastante más oscuro que la película – no contiene el recurso de las gafas, en él el protagonista (George Nada, en vez de John) es capaz de ver a los extraterrestres y sus mensajes ocultos gracias a que un hipnotista lo 'despierta', algo muy similar a la escena de Illuminatus, con Hagbard desprogramando a Joe. El propio Nelson junto al dibujante Bill Wray adaptaron el cuento al cómic en los 80s, y así fue que Carpenter lo descubrió. El cómic se tituló Nada .

 



Dos fragmentos del cómic Nada

No puedo asegurar que RAW y Shea conocieran el relato de Nelson, pero dadas las similitudes y la revista en la que fue originalmente publicada en 1963 (The Magazine of Fantasy & Science Fiction era una revista pulp, y Robert Shea era un fan declarado de dicha publicaciones como podemos ver en esta nota), no sería descabellado conjeturar que tal vez lo habían leído y que se inspirasen ligeramente en él para la escena de los fnords; por otra parte, podría ser una sincronicidad asombrosa, ¡algo que suele darse con bastante frecuencia en la biografía de RAW!

Hablando de sincronicidades, la figura de Philip K. Dick es un poderoso imán para las “coincidencias significativas”, aunque su amigo Ray Nelson no se quedaba atrás.

Nelson conoció a varios escritores de la Generación Beat también conocidos por RAW, como William Burroughs y Allen Ginsberg. En 1967 escribió una novela en colaboración con Philip Dick llamada The Ganymede Takeover; como mencionamos anteriormente, Nelson era amigo de la infancia de PKD.



En The Ganymede Takeover, Tennessee resulta ser el último bastión de libertad humana en la guerra contra los gusanos conquistadores de Ganimedes. Un tal Percy X, telépata negro y líder de una banda de rebeldes de color (de gran similitud con Hassan i Sabbah X de Illuminatus, por cierto) que son el núcleo de la resistencia, y cuya piel es un trofeo codiciado entre los ganimedianos; y – lo que nos interesa en conexión con They Live y, por propiedad transitiva, a los fnords – un proyector de ilusión capaz de “materializar” hordas de vampiros, elefantes, osos hormigueros y otros espejismos.

RAW habla sobre PKD en la introducción de Cosmic Trigger en referencia a la similitud de su experiencia de Sirio y a la experiencia de Dick con VALIS, también conectada con Sirio; RAW y PKD se encontraron un par de veces y parece que mantuvieron correspondencia hasta la muerte de Dick, en 1982.

Phil Dick y yo tuvimos una larga conversación una tarde en Santa Rosa, y recién un año después descubrí que él y yo tuvimos experiencias exactamente similares aproximadamente al mismo tiempo, lo que nos dejó a ambos preguntándonos si habíamos sido contactados por dios, por el diablo , por extraterrestres de Sirio o por algún malvado parapsicólogo de la CIA o la KGB, o si nos habíamos vuelto locos temporalmente. Luego me di cuenta de que toda esta larga conversación había sido el intento de Phil de averiguar cuán loco estaba yo. Si yo no estaba loco, existia la posibilidad de que él tampoco lo estuviera. Pero si yo estaba loco, eso aumentaba la probabilidad de que él estuviera loco. Aparentemente le pareció que yo estaba lo suficientemente cuerdo como para confiar en que posiblemente él también lo estuviera, así que comenzó a publicar algunas de sus experiencias, en Valis, La Invasión Divina, La Transmigración de Timothy Archer, Radio Libre Albemuth y la Exégesis . Mis relatos de experiencias similares están en Cosmic Trigger I.

Fuente: PKD Otaku #11

 

En el documental The Penultimate Truth About Philip K. Dick (2007), Ray Nelson cuenta que las únicas veces que Dick probó LSD fueron las dos veces en las que él se lo suministró. Aquello sucedió en 1964, y PKD lo cuenta en una entrevista de 1979:

Solo sé de una vez en la que realmente tomé ácido. Era ácido Sandoz, una cápsula gigante para caballos que obtuvimos de la Universidad de California, y un amigo y yo la dividimos. Y no sé, debe haber habido un miligramo entero allí. Era algo gigantesco, ya sabes, lo compramos por cinco dólares y lo llevamos a casa y lo miramos por un rato, lo miramos, íbamos a dividirlo, y lo tomamos, y (dividirlo) fue lo mejor, te diré.

Fui directo al Infierno, eso es lo que pasó. Me encontré en un paisaje congelado, con enormes rocas, y sentí un zumbido profundo; era el Día de la Ira, y Dios me estaba juzgando por pecador, y esto duró miles de años y no mejoraba. Simplemente empeoró y empeoró; sentí un dolor terrible, sentí un dolor físico terrible, y solo podía hablar en latín. Muy vergonzoso, porque la chica con la que estaba pensó que lo estaba haciendo para molestarla, y yo seguía diciendo Libera me domine in die illa. Ya sabes, y Agnus dei qui tollis peccata mundi [...] y especialmente, Tremens factus sum ego et timeo —timeo que significa “temo”— y dije ¡Libera me, domine! Gimiendo como un pobre perro que ha estado bajo la lluvia toda la noche. Finalmente, la chica que estaba conmigo dijo “Oh, qué porquería” y salió de la habitación disgustada.

[...] fue todo muy desordenado y extraño. Lo único bueno fue cuando miré en el refrigerador: no lo había descongelado en mucho tiempo, y estaba vacío. Miré adentro del congelador y vi esta caverna gigante con estalactinas y estalagmitas, y pensé que era la cosa más hermosa que jamás había visto. ¿Cenicero con colillas de cigarro adentro? ¡El olor más horrible que jamás había olido! Pero la música sonaba muy hermosa.

Aproximadamente un mes después, obtuve las galeradas de Los Tres Estigmas de Palmer Eldritch para leerlas; Comencé a leerlas y pensé: “Oh, no puedo leer estas galeradas. Dan demasiado miedo. Porque todas las cosas horribles sobre las que había escrito en Los Tres Estigmas… se habían hecho realidad con el ácido.

El bueno de Ray Nelson fue el encargado de revisar las galeradas que a Phil le indujeron terror, algo que el propio Nelson cuenta en el documental citado más arriba.

El biógrafo Lawrence Sutin transcribe el recuerdo de Nelson sobre aquella acid session que tuvo con Phil. Ray recuerda a Dick “sudando, sintiéndose aislado, reviviendo la vida de un gladiador romano, hablando en latín y sintiendo una lanza que le atravesaba el cuerpo”. Sutin también cita un fragmento de una carta de 1967 que Dick le escribió a Rich Brown, que revela algunos detalles más de ese suceso:

Percibí a Dios como una masa de autoridad palpitante, furiosa y vibrante en busca de venganza, exigiendo una auditoría (como una especie de agente metafísico del fisco). Por suerte pude pronunciar las palabras correctas [el “Libera me, Domine” citado anteriormente], y por lo tanto lo superé. También vi a Cristo subir al cielo desde la cruz, y eso también fue muy interesante (la cruz tomó la forma de una ballesta, con Cristo como la flecha; la ballesta lo lanzó a una velocidad increíble, sucedió muy rápido, una vez que estuvo colocado en posición).


En mi cabeza comenzó a hacerse casi imposible la idea de que Wilson y Shea no conocieran la ficción de Nelson, cuando encontré la frutilla del postre: RAW hablando de él y de PKD en una entrevista de 1992 con James Nye :

James Nye: ¡Una vez tuve un mensaje telepático onírico de Dick: “La experiencia de la telepatía no indica  necesariamente  psicosis”!

RAW: ¡Eso suena mucho a Phil! Ray Nelson iba a colaborar con Phil en una novela cuando Phil murió. Luego, Nelson empezó a tener sueños en los que Phil comenzaba a dictar la trama, ¡así que está trabajando en ella y la publicará como una novela conjunta! [Ed. – Esta novela, llamada Virtual Zen, fue finalmente publicada como obra exclusiva de Nelson, quien  confirmó que se había apartado de la colaboración original.] Otro amigo de Dick es D. Scott Apel, que es coeditor de mi boletín Trajectories, también está trabajando en una colaboración onírica con Phil.



D. Scott Apel (un amigo común de Dick, Nelson y Wilson) finalmente publicó en el año 2000 Philip K Dick The Dream Connection, donde relata sus comunicaciones oníricas póstumas con PKD, así como la experiencia soñadora que también tuvo Ray Nelson con su amigo fallecido. En otro artículo, Wilson hace referencia a esta “conexión onírica” de Ray con Phil:

Curiosamente, el obispo Pike se convenció, un tiempo antes de su muerte, de que había logrado comunicarse con su hijo muerto. Luego, las experiencias místicas de Phil Dick comenzaron con aparentes comunicaciones con el ya finado Pike. Otros dos escritores (Ray Nelson y Scott Apel) han  alegado posibles comunicaciones de Phil. Llamémosle como lo llamemos, parece ser algo contagioso. – RAW en PKD Otaku n°41





Según Sutin, el aspecto de “duro” de Ray fue la inspiración de PKD para el replicante Roy Baty en ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, interpretado por el inolvidable Rutger Hauer en la versión cinematográfica de la novela, Blade Runner , de Ridley Scott.

Más allá de si Ray Nelson inspiró o no aquel fragmento de Illuminatus de los fnords (el recurso de los fnords siempre me pareció sublime), conocer al autor resultó muy instructivo y cultivador. Sus apariciones en el documental The Penultimate Truth About Philip K. Dick son de lo más amenas y divertidas – la anécdota del LSD, su amor por los comics y la sci-fi y su visible regocijo al reencontrarse con un antiguo número de Amazing Stories en una librería, ¡incluso lee un fragmento de Tiempo de Marte de Phil! (una de las primeras novelas que leí de Dick, y una de mis favoritas junto a Ubik y Ojo en el Cielo )

 

Ray viendo un viejo numero de una revista pulp 

Para cerrar este muy breve homenaje a Ray, va un dato de color: Ray Nelson fue el inventor de la icónica propeller beanie o gorra con hélice, todo un símbolo pop de la ciencia-ficción de los tardíos 40s y los tempranos 50s, luego adoptada como icono de la cultura geek/nerd/fandom.



En un artículo Ray explica cómo inventó el gorro con hélice. Sucedió en 1947 cuando estaba en segundo año de secundaria en Cadillac, Michigan, e invitó a algunos fans locales de la ciencia ficción a su casa en una “convención de sci-fi” amateur; según cuenta Ray, “a medida que la convención llegaba a su fin, comenzamos a tomar fotografías en broma que se burlaban de varios clichés de la Space Opera . El monstruo espacial era fácil y la damisela en apuros solo necesitaba una fregona que sirviera de peluca, pero el héroe planteaba problemas. ¿Qué usaría un héroe espacial como sombrero? Recordé una portada de una vieja revista Amazing Stories que ilustraba The Skylark of Space donde se veía a un hombre en vuelo sobre una especie de plataforma antigravedad. No teníamos ninguna plataforma antigravedad, pero alguien dijo: “tal vez deberíamos ponerle una hélice en la cabeza”. En un santiamén recordé una caja donde guardaba piezas sin usar de maquetas de aviones. (…) Dije: 'espera un segundo' y corrí a mi habitación. En un frenesí, engrapé una pequeña gorra hecha de tiras de plástico y le coloqué una hélice de avión de modelismo en un alambre, colocando primero unas cuentas para que la hélice pudiera girar libremente”.

Su amigo George Young se llevó el gorro a su casa y luego lo usó en una convención de ciencia ficción, donde causó furor. De visita a unos familiares en California, Nelson ganó un concurso al diseñar un personaje con un gorro de hélice. Pronto, cualquiera que tuviera un televisor estaba viendo Time for Beany, un show infantil de marionetas de Bob Clampett donde el protagonista, Beany, llevaba una gorra de hélice. El show fue tremendamente popular entre niños y adultos: entre sus fans más famosos están Albert Einstein – que era fanático  (en una ocasión, el físico interrumpió una conferencia de alto nivel anunciando: “tendrán que disculparme, señores. Es hora de Beany”), el gran Frank Zappa, y Harpo Marx, entre otros. A pesar de la popularidad del personaje que lucía su invento, Ray Nelson confesó “nunca me molesté en patentar la gorra con hélice. Nunca gané un centavo con ella (…) Clampet autorizó la producción en masa del gorro de hélice a una empresa de novedades y la gorra fue otro éxito, generando millones para él. Tan pronto como todo el mundo comenzó a usarla, los fans de la ciencia ficción dejaron de lucirla. Indignante”.



En otra nota, Ray señala “Creo que probablemente seré más recordado por la gorra de hélice que por ninguna otra cosa. Cuando me haya ido y mis cuentos y novelas sean olvidados, cuando este mundo sea solo polvo, en algún lugar de la galaxia va a seguir girando la hélice de una propeller beanie ”.